Todo el tiempo estamos pensando… en su mayoría, de manera inconsciente.
Todos sin excepción vivimos miedos y conflictos internos de todo tipo, pero solemos somatizar la ansiedad y el estrés, y por eso hoy es importante detenernos, observarnos de adentro hacia fuera y darnos permiso de preguntarnos…
¿Qué te dicen tus pensamientos, tus emociones, tu conducta?
¿Qué te dice tu tensión corporal o qué te grita tu comportamiento?
Según Carola Grove, experta en el tema, afirma que la ansiedad es un estado mental que se caracteriza por una inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad. Es una reacción emocional que viene acompañada de tensión y malestar. Se asocia generalmente con el ámbito social y a la toma de decisiones.
¿Cómo funciona la ansiedad fisiológicamente? ¿Cómo funciona el sistema nervioso autónomo? Grove lo explica de una forma clara y sencilla. El sistema simpático es la alerta (por ejemplo, un evento: voy a cruzar la calle y casi me atropellan, me asusto…) y el sistema parasimpático es el que te relaja (relájate, no pasó nada, lo malo ya pasó, casi te atropellaban).
Cuando vivimos pasando entre estos sistemas, hay mucho de miedo, inseguridad, alarma, sucesos de emociones extremas… y se nos habilita una facilidad para activar un exceso de tensión donde se altera la percepción, el proceso mental y el cuerpo… y a este le es imposible no explotar.
Algunos de los diversos tipos de ansiedad que existen, según Venegas Chalen, son:
Trastornos por estrés. (A partir de una experiencia traumática que produce miedo intenso y sentimientos de desamparo).
Trastorno obsesivo compulsivo. (Pensamientos persistentes que ocasionan aprehensión y conductas repetitivas).
Fobia o miedo específicos. (Se centra en el motivo que desencadena la ansiedad, desde animales hasta objetos).
Fobia social. (Temor a sentirse avergonzados en público, como al hablar, asistir a fiestas, entrevistas de trabajo o algún examen).
Crisis de pánico. (Episodios de ansiedad intensa sin motivo aparente, con síntomas somáticos).
Agorafobia. (Temor intenso al encontrarse en lugares concurridos o espacios abiertos).
Ansiedad generalizada. (Es una preocupación persistente y excesiva que aparece todos los días en un lapso de 6 meses).
Una ansiedad sana nos ayuda a enfrentar una amenaza real. Una ansiedad patológica sí nos afecta de manera desmedida en su intensidad o en otras áreas de nuestra vida.
¿Cuáles son los síntomas?
Fisiológicos: nerviosismo intenso, palpitaciones, tensión muscular, incremento de sudoración, trastornos estomacales o de mayor irritabilidad, hiperventilación.
Psicológicos: aceleración del pensamiento, anticipación de futuros fracasos, bloqueo, insomnio.
El tratamiento dependerá del tipo de trastorno que se diagnostique; en algunas ocasiones puede ser una combinación de terapia y algún medicamento. Pero acércate y busca ayuda.
Recuerda que 90% de los casos de ansiedad es por estrés laboral, emocional, económico o social. En una ocasión leí una frase que decía que la depresión, la ansiedad y los ataques de pánico no son signos de debilidad. Son signos de haber tratado de permanecer fuerte, por mucho tiempo…
Recuerda que: “Cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian también”.
¿Cómo miro mi vida? ¿Qué emoción, conductas, comportamiento, acompañan mi vida? Recuerda que todo puede desactivarse si aprendemos a relajarnos y trabajar en medios que resuelvan los orígenes de todo estrés o ansiedad.
La ansiedad es una oportunidad y una alarma para identificar qué queremos soltar, qué conductas hay que cambiar o qué formas urgentes hemos de encontrar para canalizar las preocupaciones y emociones.
Acércate, busca información y pide ayuda. En @redsaludmentalmx pueden apoyarte telefónicamente para hablar del tema y en la página de Carola puedes encontrar un test de ansiedad específico:
https://www.globalcoachcarolagrove.com/ansiedad
Para solicitar ayuda, puedes llamar a la atención psicológica del DIF Saltillo al 844 229 0159.
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