Seguridad
Por
Pedro Martínez
Publicado el sábado, 17 de abril del 2010 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Primero fue claro al decir que la muerte del estudiante fue un crimen horrendo que tiene que aclararse, pero después, ante un pesado silencio, platicó sobre aquel joven de sexto semestre de Electrónica que alguna vez caminó por los pasillos del Instituto.
El padre Walter Guillén Soto, director del Instituto Tecnológico Don Bosco, habla sobre lo que a su querido Rodrigo, como él le decía, le sucedió la tarde del jueves en su casa.
“Hay perplejidad, estupor y dolor, tengo una sensación de desvalidez, de desprotección, de miedo. Cuando se esclarezcan los móviles y los objetivos de este crimen tan horrendo, a lo mejor podremos comprender qué nivel de odio puede haber en una acción tan cruel como ésta, porque sabemos que hubo lujo de fuerza en proporción a las condiciones físicas de Rodrigo”, dijo.
Se detiene, su habla se entrecorta una y otra vez, pues pensar en lo alegre, generoso, despierto y haber perdido a uno de los más brillantes alumnos de la institución, lo llevan a soltar la primera lágrima.
“Lo consideraban un muchacho muy respetuoso, muy digno, muy alegre, con gran sensibilidad. Un muchacho educado en todos los sentidos: bueno, nada violento, nada agresivo, un muchacho espiritualmente muy claro en su fe”, expresó el sacerdote.
Y al padre se le viene a la mente cómo fue encontrado Rodrigo: “Tirado, con una sábana y en medio de un charco de sangre en una de las habitaciones.
“Hubo saña… Era un muchacho con un gran futuro, ya que se cultivaba de muchas maneras”, concluyó.
‘SNOOPY’ “Además de haber sido un gran estudiante y un gran ser humano, recuerdo que siempre llegaba a la cafetería y pedía una quesadilla grande; era algo que le caracterizaba, para después decir: ‘Gracias, tía Irma’. Sin duda lo vamos a extrañar”, mencionó.
TITULO POST MORTEM
Sentados, con la mirada perdida a sólo la espera de un abrazo más y de un “lo sentimos, estamos con ustedes”, estaban los papás de Luis Rodrigo, quienes todavía no podían entender el porqué su hijo se encontraba dentro del féretro blanco, acostado, sin respirar y con el corazón apagado.
“Era un gran chico, no tenía por qué terminar así”, fueron las palabras de uno de los familiares que, después de ver el rostro inerte de Luis, volteó su mirada y soltó en llanto por varios minutos.
Las horas pasaban y los amigos del diario, los primos de la vida y los que alguna vez convivieron con él llegaban sin avisar a la capilla Memorial, al norte de la ciudad, pues era la única manera de mostrar el cariño sincero a la familia Carrillo Ramírez.
La noticia “Señora, estamos con usted, pero quisiera decirle que en la graduación queremos entregarle el título que sabemos que se lo merecía; será el título post mòrtem”, dijo el académico a la familia.
Las lágrimas empezaron a brotar, las voces entrecortadas eran el agradecimiento a un día lleno de caras largas y brotes de sensibilidad.
Recuerdan a Rodrigo en Intec Don Bosco Morir joven no es un castigo de Dios”, dijo el sacerdote Walter Guillén, director del Intec Don Bosco, durante la celebración para pedir por Rodrigo. Allí mismo, los jóvenes entrelazaron sus manos como en una cadena para rezar el Padre Nuestro y rogar por la paz, por la justicia en medio de asesinos que actúan movidos por el odio.
“Era Rodrigo una persona de permanente sonrisa porque vivía en gracia de Dios, y eso fue lo que representa: la bondad perseguida representa al justo y al inocente perseguido, a toda la población, toda la gente buena que no sabe cómo defenderse y tampoco quiere defenderse, porque usaron contra él saña y violencia.
“Hay quien dice que son seis puñaladas en el cuello que, desde luego, son certeras”, comentó el padre Walter ante los compañeros y amigos de Luis Rodrigo Carrillo, quien fue encontrado muerto por su padre, víctima de un asesinato.
Descrito con una personalidad menuda, de los llamados “nerds”, brillante e intelectual, Rodrigo era un apasionado por la vida porque tenía un sueño por realizar, no era entonces un muchacho más en el Intec, que ahora está de luto, estudiaba mucho y no sólo calentaba el asiento.
“En poco tiempo maduró, dice la Palabra de Dios, en pocos años cumplió muchos años, y su alma fue agradable a Dios y por eso Dios lo libró de que cayera en la maldad. Nosotros no comprendemos; sin embargo, el Señor ama a sus elegidos y se apiada de ellos”, pronunció el sacerdote salesiano, para dar consuelo a sus alumnos.
La trágica e incomprensible muerte de Rodrigo, de 17 años, dijo, es un llamado personal a todos los jóvenes, para dejar la mediocridad, la vulgaridad de los vicios, la conciencia equivocada. El deceso del alumno, que cursó electrónica, es un llamado a luchar por la juventud que muchos desperdician y no saben qué hacer, ni cómo pasar las 24 horas del día a falta de un ideal.
“Por aquellos que matan, ofenden, laceran, lastiman; aquellos que actúan movidos por el odio y por el resentimiento y el desprecio a la vida”, dijo el sacerdote antes del inicio del Padre Nuestro.
Hacia el final, cuando las lágrimas y los suspiros no podían dejar de escucharse y llenar de tristeza el ambiente, el sacerdote señaló que la muerte del joven no puede ser inútil y tiene que dar resultados en todo aquel que lo conoció.
Así era “El lunes vino la responsable de Servicio Social del IEEA a entregar cartas de los jóvenes que hicieron su servicio social. Me dijo: ‘Tenemos un alumno del cual estamos impresionados con la entrega, contacta a las personas, las integra y les da seguimiento. Él es una persona especial, es admirable, no va sólo por sus horas, sino que realiza su labor de corazón’”, describió una de las docentes de la institución.
“Alegre, sonriente, responsable, vamos a extrañar mucho su presencia y su apoyo”, mencionó Yésica de los Santos, estudiante del Intec don Bosco.
Desconfían de todo Los vecinos están llenos de impotencia por el dolor que embarga a la familia que quizá pudo haber sabido quién entró a su casa si desde hace años se hubiera instalado una caseta de revisión, como se había planteado a las autoridades.
De acuerdo con los vecinos, la cerrada Acueducto se caracterizó durante algún tiempo por el índice de robos a casa habitación, cuando aún proliferaban los lotes baldíos. La seguridad era parcial, pues sabían que de lo material no pasaba; sin embargo, no conciben lo que sucedió en casa de la familia Carrillo Rodríguez.
“Todas las familias aquí vivimos del trabajo. Él era estudiante, muy dedicado y tranquilo; creo que sus padres trabajaban en Hacienda y en el ISSSTE; tenía un hermanito de 12 años”, describe la señora Fernanda, vecina del lugar.
Indica que en las actuales circunstancias se desconfía de todo, hasta de los muchachos que se dedican a limpiar los vidrios en los cruceros cercanos.
“Aquí, como es cerrada, pedimos que se autorice la pluma, porque al principio se iba a poner la pluma en la entrada del Oxxo y no la autorizaron porque era pasada y se hizo una caseta que ahorita está rayada”, lamentó.
Para sus maestros, ‘Snoopy’, como era conocido por sus entrañables amigos, se la pasaba creando medidas innovadoras de crecimiento personal y profesional. Por eso para Santiago Morales, coordinador de los talleres, este personaje quedará grabado en sus corazones y en cada una de las paredes de la institución.
De pronto, los papás de Luis se pusieron de pie, ya que vieron venir a Jesús Miguel Rodríguez, el director Técnico del Intec Don Bosco, donde su hijo pasó sus últimos días como estudiante.
Leticia Espinoza
Con la voz entrecortada, y dando muestras de cariño, ante la increíble noticia de que Rodrigo había muerto, sus compañeros y sus maestros lo recordaron como una persona buena.
La cerrada Acueducto nunca fue tan insegura para pensar que en ella se perpetraría con saña el asesinato de Rodrigo.
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