Franz Joseph Haydn, padre de la sinfonía, gran figura musical que estableció los parámetros para un género que se consolidará como el más íntimo y exigente para un compositor: el cuarteto de cuerdas.
Este género musical se estableció, entonces hacia mediados del siglo 18. Recordemos que el longevo Haydn, quien naciera en 1732 y falleciera en 1809, tuvo bastante tiempo, 77 años, para desarrollar este género musical.
No es para menos, mas de 70 cuartetos creados por Haydn dejan las bases para el género musical que será prueba fehaciente del genio de cualquiera que desee llamarse compositor. Junto con el cuarteto de cuerda también está la sonata como género y forma musical, y la sinfonía, todos ellos los cimientos de la música futura.
Aunque Luigi Boccherini es por algunos considerado antecesor y creador de esta forma musical, el cuarteto no es sino hasta Haydn que adquiere su estructura definitiva, aunque nunca última. Y ni siquiera todos los cuartetos de Haydn tienen la misma estructura de cuatro movimientos.
No es sino hasta el opus nueve, 19 cuartetos después, ya en el año 1771, que podemos escuchar en Haydn la madurez en el género. No es que las obras anteriores sean desdeñables. Para nada. Pero compuestos en cinco movimientos, tienden más a parecer “divertimenti” que estrictamente cuarteto, aunque claro, son ejecutados por cuatro instrumentistas: un chelo, dos violines y una viola. Todos valen la pena.
Quizás de mayor importancia sea el Op. 9 por el hito que establecen, pero podemos deleitarnos con la brillantez de la música de Franz Joseph Haydn en cada uno de sus cuartetos. Excelente manera de abrirnos las puertas a un género que abordarán años más tarde Mozart, quien por cierto dedica algunos a Haydn y este dirá que el hijo de Leopold Mozart es el más grande músico vivo en su época.
Desde Haydn, Mozart por supuesto Beethoven, hasta Brahms, Dvorak, Bartók, Schubert, Schönberg, Berg, Janacek, Debussy, Messiaen, Ligeti, Glass… la lista es enorme, como enorme la curiosidad por saber qué nos depara escuchar un mundo poco explorado como el cuarteto, que despoja el efectismo y se centra en lo estrictamente esencial.
Nada más resta que atrevernos a abrir una puerta a nuevos mundos sonoros.
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