El exgobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, permaneció 19 horas en el Penal de Topo Chico, entre el 26 y el 27 de enero de 2017, acusado de robo de caudales públicos, delitos patrimoniales y ejercicio indebido del servicio público.
Cuatro meses antes de la detención, Benjamín Clariond Reyes-Retana fue entrevistado sobre la posibilidad de que el “Golden Boy” fuera expulsado del PRI.
Su respuesta vale para quienes, como Medina, llegaron al poder para enriquecerse.
“¿Sabes cuánta preocupación tiene el hijo de la tiznada de Medina sobre el tema? ¡Ninguna, le vale madre, pero le vale madre! Con toda la lana que se robó, le vale madre” (La Silla Rota, 09.09.16).
Devenidos soberanos de sus estados desde que el PRI perdió por primera vez la Presidencia, los gobernadores se dedicaron a improvisar fortunas.
La asociación de muchos de ellos con el narcotráfico explica la proliferación de cárteles y la violencia en el país.
César Duarte (Chihuahua) y Roberto Sandoval (Nayarit), el primero preso en Estados Unidos y el segundo en México, se hicieron con ranchos, negocios e infinidad de propiedades.
Otros también desarrollaron fraccionamientos y compraron medios de comunicación.
Resuelta su situación económica, como advierte Clariond, ser o no militantes de un partido en extinción les importa un comino.
Clariond sustituyó a Sócrates Rizzo, quien renunció a la Gubernatura de Nuevo León en 1996 entre escándalos de corrupción.
El PRI no lo apartó de sus filas, como tampoco a Medina.
Fue la ciudadanía quien expulsó al PRI del poder.
En 2015, los nuevoleoneses votaron masivamente por el candidato independiente Jaime Rodríguez; y el año pasado, para cerrarle el paso a Morena, por Samuel García, de Movimiento Ciudadano, apadrinado por la oligarquía.
Coahuila es, de los estados del norte, el único donde no ha habido alternancia a pesar del docenio trágico de los Moreira.
Las cosas podrían cambiar el año próximo, a pesar del optimismo oficial.
El PRI no solo ha perdido votos. También militantes. Casi el 80% ha emigrado ya a otros partidos.
El padrón del Instituto Nacional Electoral (INE), publicado en 2021, confirma el colapso: de los 6.4 millones de afiliados que tenía antes de las elecciones de 2018, cayó a 1.2 millones. Alrededor del 70% de la membresía se concentra en Estado de México (793 mil), Nuevo León (235 mil), Coahuila (220 mil) e Hidalgo (105 mil). Para las elecciones de junio próximo, Morena aventaja al PRI en Hidalgo donde la coalición Va por México, formada con el PAN y el PRD, postuló a Carolina Viggiano, esposa de Rubén Moreira.
Morena lidera también la intención de voto en Oaxaca, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas.
En Aguascalientes, su candidata, Nora Ruvalcaba, empieza a remontar. La imposición de María Teresa Jiménez (Va por México), de parte de la dirigencia nacional del PAN, ha puesto en riesgo el único estado donde, en palabras de Marko Cortés, la oposición podía ganar.
En Hidalgo sucede lo mismo. La postulación de Viggiano dividió al priismo, por haber sido el PAN quien la nombró.
El gobernador Omar Fayad acusó al líder del PRI, Alejandro Moreno, de traidor.
“La Comisión Política Permanente del @PRI_Nacional le entregó la candidatura a la gubernatura de mi estado, Hidalgo, al Partido@Acción Nacional; en un acto al que no fui convocado, siendo integrante de la misma comisión.
Esto es otro de los muchos agravios que en lo oscurito le han venido haciendo a la militancia (…) creen que la militancia no se da cuenta de esta farsa (…)”, publicó en Twitter.
Hidalgo estrenará alternancia. En 2023, Coahuila y Estado de México podrían dar el mismo paso.
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