En ocasiones anteriores he hecho alusión a la coincidencia de la profesión de ingenieros entre el exalcalde de Saltillo y actual secretario de Inclusión y Desarrollo Social de Coahuila, Manolo Jiménez, el Alcalde de Saltillo, Chema Fraustro, y el Alcalde de Ramos Arizpe, Chema Morales; e inclusive se mencionó en la ultima columna que nuestro Gobernador, Miguel Ángel Riquelme, también es ingeniero. Estas coincidencias me fueron conduciendo a utilizar el término de “Ingeniería Política” sin saber yo siquiera si esto existía “de facto” o “de iure”. ¿ y esto que significa? Bueno, pues aquí empieza lo interesante de mi investigación para escribir este texto.
“De Facto” es una expresión que se utiliza en algunas ocasiones y significa literalmente “de hecho”, o sea que es una realidad palpable y medible puesta en la práctica, aunque no esté reconocida por distintas razones. Por otro lado, su “némesis gramatical”, o en otras palabras su antónimo, o que significa lo contrario, es la expresión “de iure”, que sí está aprobada por una autoridad competente, o adoptada por una ley vigente, y es algo reconocido oficialmente, pero que por distintas circunstancias no se ejerce o lleva a cabo en la práctica. Un ejemplo de un hecho “de iure” es cuando una persona llega al poder político por unas elecciones constitucionales, pero no ejerce ese puesto que le corresponde a causa de que sufrió un golpe de Estado, y quien lo suplantó ejerce el poder “de facto”, aunque sea indebido y contra la ley.
Vinculando esta explicación a lo que nos compete, que es el escribir sobre el titulo de esta columna, resulta que en mi opinión “de facto” esta sí existe, y según mi análisis y deducciones, es lo que se ha estado llevando a cabo por parte del Gobierno estatal de Coahuila y por algunos de sus presidentes municipales, pero de iure no está reconocida tal profesión ya que no se puede cursar como una carrera universitaria que haga merecedores a sus egresados del título de Ingeniero Político, lo más cercano en ese ramo es la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública, cuyos estudiantes aprenden a diseñar estrategias para resolver problemas sociales mediante la dirección y ejecución de políticas públicas, y cuentan con conocimientos para intervenir en organizaciones comunitarias y movimientos sociales. Esto es lo que aparentemente debe estudiar quien tiene claro que quiere dedicar su vida a ser un ente político, o por lo menos un administrador público. Quienes egresan de esta licenciatura lógicamente adquieren muchas destrezas para desempeñar correctamente sus funciones, y pueden ser políticos, pero no son ingenieros.
La ingeniería va más allá de eso. Y para respaldar mi afirmación, requiero en este momento respaldar mi dicho con los hechos acaecidos a través de la historia de nuestra evolución, y que posicionan a la ingeniería como parte necesaria y fundamental. ¿De donde proviene la palabra “ingeniero”? Etimológicamente hay varios orígenes o versiones, la mas reciente es la que sostiene que se deriva de la palabra en inglés engine, que significa Maquina o Motor, palabras que en esta época moderna relacionamos inmediatamente con aquello que logra que los automóviles, o aviones, o cualquier tipo de maquinaria funcione, pero que asimismo, en su acepción más antigua y directa, simplemente significa que produce movimiento. Esta definición me hace retroceder a mis estudios en la infancia, tal vez en tercer año de primaria, donde aprendí que el aparato locomotor es la parte de nuestro cuerpo conformada por huesos, músculos, articulaciones, tendones y ligamentos que se asocian entre sí para que podamos desplazarnos, sin él no podríamos movernos, nuestro cuerpo no tendría rigidez y nos derrumbaríamos en el suelo, es la estructura que nos mantiene en pie. Sin movimiento el ser humano estaría paralizado, un ser vivo pero estático, como una planta, el movimiento de entrada nos es necesario para sobrevivir, pero además nos ha permitido explorar y poblar el planeta entero, y construir.
En la próxima columna seguiremos explorando los múltiples significados de la palabra ingeniero, y los muy útiles usos que le hemos dado a esta profesión a través de la evolución de la humanidad. Como anticipo menciono que el vestigio más antiguo que se tiene del primer ingeniero es el de un gran sabio egipcio nacido en el año 1700 AC llamado Imhotep, quien fuera sumo sacerdote de Heliópolis y construyó la pirámide escalonada de Saqqara. El segundo ingeniero de quien se tiene noticia es Arquímedes, prolífico inventor, ingeniero mecánico y estratega de guerra, nacido en el 287 a.C. en la isla de Sicilia, que por aquel entonces pertenecía a Grecia. Algunas de las obras de ingeniería consideradas maravillas del mundo que todavía perduran hasta nuestros nos refieren a otro de los significados de la ingeniería: como su nombre lo dice, el ingenio, y su capacidad de crear y engendrar movimientos y cambios que perduran a través de los siglos y las generaciones.
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