Trascendió que Antonio Attolini Murra presentará la tan cantada denuncia de juicio político contra Román Alberto Cepeda, pero el detalle no menor es que no tiene claro ni a dónde debe llevarla. El procedimiento corresponde al Congreso del Estado, aunque con Attolini nunca se sabe; es capaz de tocar la puerta equivocada, meter papeles donde no es o quedarse en el show mediático que tanto le gusta. No vaya a ser que en una de esas el asunto termine en puro ruido, como acostumbra, y no pase de la ocurrencia.
El ausente
Las versiones de que José Elías Ganem Guerrero se escabulló para no acudir a una audiencia en la Fiscalía General de la República, por la denuncia de desvío de 66 millones de pesos del SIMAS Torreón mediante empresas fantasma, tomaron fuerza luego de que su familia difundió fotos en redes sociales en las que no aparece.
Quienes siguen de cerca los movimientos del ex secretario del Ayuntamiento cuentan que su esposa, Martha Rodríguez Romero, directora del Centro de Justicia Municipal, publicó imágenes familiares junto a sus hijos, pero nada de Ganem, cuyo paradero se desconoce desde el fin de semana.
Por buen camino
Qué mejor espaldarazo para Miguel Ángel Ramírez en su primer informe como alcalde de Matamoros que la presencia y el mensaje del gobernador Manolo Jiménez:
“Ni al Charro ni a mí se nos olvida por qué él llegó a ser alcalde y yo gobernador: llegamos gracias a ustedes y la mejor manera de honrar la confianza de la gente es cumpliendo y en este informe vemos compromisos cumplidos”, afirmó el gobernador.
Matamoros va por buen camino y lo dejó claro el evento de este martes.
Brújula perdida
José Luis Alcalá Narro, jefe de Oficina en una dependencia estatal, anda con la brújula desorientada. En vez de abonar a que los eventos de quien manda transcurran sin contratiempos, mete el pie y se atraviesa para llamar la atención. El detalle es que por meter la nariz donde no debe pone en riesgo actos como el de la semana pasada en el Coliseo Centenario. Ojo: hay quienes lejos de ayudar, estorban.
Ya van tres
Dicen que para que exista un problema se necesitan dos, pero a propósito del desaguizado que José Luis Alcalá Narro provocó en el Coliseo Centenario, concretamente en el área de camerinos, llama la atención —otra vez— la falta de temple del secretario de Desarrollo Regional de La Laguna, Hugo Dávila Prado. Lejos de calmar los ánimos para resolver diferencias después, dejó aflorar el carácter y aquello por poco termina en golpes.
En este año van tres episodios similares: los manotazos con el ex secretario del Ayuntamiento, José Ganem; los gritos con vecinos en una colonia y ahora este nuevo desencuentro. A sabiendas de lo fácil que se engancha, no sería raro pensar que algunos hasta le acomodan el escenario.
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