“El feminicidio es es ejercicio de un poder extremo, dañino y enajenante dentro de un sistema que normaliza la violencia por la tolerancia social”. M. Lagarde.
Durante este mes de julio la negligencia y la ineficacia de las instituciones, la inoperancia de sus protocolos de protección, el desamparo y el abandono a las víctimas indirectas y la ubicación de los agresores en el entorno familiar y personal de las víctimas nos obligan a presentar una alerta de violencia de género ante una crisis feminicida en Coahuila.
Varios de los crímenes ocurrieron a pesar de que las víctimas registraban antecedentes de violencia de sus parejas, órdenes de restricción, así como el establecimiento de medidas de protección que nunca llegaron. Las familias aún tienen que gestionar a través de la caridad pública los apoyos financieros que deberían ser parte del presupuesto estatal ante estos casos.
El incremento de estos crímenes atroces que no respetan ni siquiera a las niñas pone en evidencia a la tan mencionada seguridad que simplemente en Coahuila no es para las mujeres.
El ministerio público re victimiza y reclasifica los delitos para ocultar la cifra de feminicidios. El poder judicial es incapaz de dar seguimiento a las medidas de protección contra las mujeres en riesgo, la comisión ejecutiva de atención a víctimas escaquea los recursos a las víctimas indirectas mientras la Secretaria de la mujer es encabezada por alguien con abiertas posiciones provida y su encargo es como muchos, producto de una negociación entre partidos, ajena a la perspectiva de género y a la lucha de las colectivas.
Contamos con el marco legal, se requiere que la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia para nuestro Estado, sea evaluada de manera periódica, a través de metodología de datos abiertos, donde participe la sociedad civil.
Que se cree ya un observatorio ciudadano autónomo, donde las universidades otorguen ruta a las colectivas y el Estado ejerza la facultad de crear un fondo financiero de emergencia, que no requiere autorización del legislativo y que las dote de recursos.
Ni una más.
La muerte
se instala como recuerdo en
todos los instantes de impunidad
Erecta
por triunfos de sus odios engreídos,
estampa perpetrada por opacidades.
Allana
franca mis hogares desarmados
y camina el miedo por mis calles.
Fija
propagada en los restos enterrados
que la tache la voz de nuestra marcha.
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