Por: Marcelo Lara Saucedo
Socio IMEF Región Coahuila Sureste
El cierre de año 2021 y la cuesta de enero 2022 son bastante complicados, ya que la recuperación tras la crisis económica ha traído niveles inflacionarios no vistos desde hace más de dos décadas, estando por encima del 7%, además el encarecimiento de los alimentos y los energéticos, así como las dificultades en las cadenas de suministros en los productores de bienes hacen suponer que esta cuesta de enero será muy difícil de transitar para los productores, el consumidor y las familias. Datos duros del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF), estiman un crecimiento económico para el país en 2022 de un 2.7 por ciento.
Técnicamente la cuesta de enero, la cual no debe de encasillarse solo en este mes, es una época donde escasea el efectivo, viene el pago de los compromisos contraídos en la época navideña, además del pago de los impuestos y derechos como predial y tenencia; a esto se le suma que venimos de un nivel de gasto excesivo y se presentarán también en el inicio de este año el aumento de precios en canasta básica, gas, gasolina y luz. La cuesta de enero puede extenderse hasta el primer trimestre del año y trae también escasez en productos.
Se estima tener una inflación de un 6% al inicio de este 2022 y cerrar el año en un 4.5%, por lo cual sería hasta 2023 cuando regresemos a la inflación que se tenía antes de la pandemia de un 3.5 a 4 por ciento. Los precios de la canasta básica se verían incrementados en un 10% desde el primer mes del año y alcanzarían niveles de precios no vistos en 21 años. Los pronósticos del Banco de México implican un panorama muy retador para la economía mexicana. Se prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) sea de no más de un 2.3 por ciento. El nivel de inflación anticipa menos crecimiento e ira de la mano con la efectividad de la campaña de vacunación y con el T-MEC.
Por lo tanto, los hogares mexicanos deben de planear cómo enfrentar la cuesta de enero, desde trazarse metas específicas de ahorro, reducir gastos, pagar las deudas sin contraer más, pasando por la elaboración mensual de un presupuesto para monitorear la capacidad de pago. Es muy importante revisar a detalle la tasa de interés de los créditos que se contraten, además de hacer el propósito de liquidar los créditos de tarjeta. Se deberá bajar el ritmo de consumo y abstenerse de algunos lujos. Recordar que los ingresos con los que contamos no siempre caminan de la mano con la inflación.
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