Coahuila
Hace 2 meses
Por: Luis Alejandro Flores Espinoza
La economía de un país no sólo se mide por cuánto produce o cuánto consume, sino también por la capacidad de sus ciudadanos para cumplir con sus compromisos financieros. En ese sentido, el crecimiento de la cartera vencida en México representa una señal de alerta que trasciende al sistema bancario y comienza a reflejar un deterioro en la salud financiera de miles de hogares.
De acuerdo con información del Banco de México, durante 2026 la cartera vencida de los créditos al consumo alcanzó niveles históricamente elevados, impulsada principalmente por el aumento en los impagos de tarjetas de crédito, créditos personales y préstamos de nómina. Este comportamiento evidencia que un número creciente de familias enfrenta dificultades para cumplir oportunamente con sus obligaciones financieras.
Detrás de estas cifras existe una realidad preocupante: muchas personas utilizan el crédito para cubrir gastos cotidianos como alimentación, transporte, servicios o salud. Cuando el ingreso deja de ser suficiente, la deuda sustituye al salario, pero esa estrategia sólo funciona temporalmente hasta que la capacidad de pago se agota.
Uno de los efectos más relevantes es el deterioro del historial crediticio. Aunque todas las personas con financiamiento aparecen en Buró de Crédito, registrar atrasos o incumplimientos limita el acceso a nuevos préstamos y, cuando estos se autorizan, generalmente se otorgan con tasas de interés más elevadas.
Las consecuencias también alcanzan a la economía nacional. Conforme aumenta la cartera vencida, las instituciones financieras endurecen sus políticas de otorgamiento de crédito, incrementan sus reservas preventivas y reducen el financiamiento disponible para familias y empresas. Esto disminuye el consumo, frena la inversión y reduce la generación de empleos.
El consumo privado constituye uno de los principales motores del crecimiento económico de México. Si las familias dejan de comprar viviendas, automóviles, electrodomésticos o bienes duraderos debido a la falta de crédito o al sobreendeudamiento, la actividad económica pierde dinamismo y el crecimiento del Producto Interno Bruto se desacelera.
El incremento de la cartera vencida no debe interpretarse únicamente como un problema bancario, sino como un indicador de las presiones económicas que enfrentan los hogares mexicanos. Factores como la inflación acumulada, el mayor costo de vida y las elevadas tasas de interés han reducido la capacidad de pago de muchas familias.
La educación financiera es indispensable, pero también lo es fortalecer el poder adquisitivo de la población y promover un crecimiento económico que permita a las familias utilizar el crédito como una herramienta de desarrollo y no como un mecanismo permanente para cubrir necesidades básicas.
En conclusión, el aumento de la cartera vencida constituye una advertencia para la economía mexicana. Un mayor número de personas con problemas de pago implica menor acceso al financiamiento, menor consumo, menor inversión y un crecimiento económico más lento. Cuidar la salud financiera de los hogares significa también proteger el desarrollo económico del país.
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