Coahuila
Hace 4 meses
Esos 30 minutos de un domingo, que le brindamos a la patria, tienen un valor invaluable.
Dejar una pausa del día de descanso para otorgárselo a un valor cívico es una muy buena influencia para nuestros hijos. Normalmente los seres humanos muchas veces no vemos la importancia de algo si no recibimos una recompensa inmediata:
¿Qué gano con votar? Se preguntan algunos. Mas, que gano con votar si siempre ganan los mismos, o si ganan los otros, no veo un cambio Express, significativo en mi vida. Estas dudas han surgido en muchos ciudadanos a lo largo del tiempo, las cuales reflejan un desconocimiento del valor del voto, al grado de que mientras la persona tenga un mayor nivel de estudios, tiende a participar más.
Muchos no saben que, detrás del derecho de votar hay sangre derramada de nuestros héroes patrios, de la democracia que evoca “el grito” del pueblo: “Lo quiero a él o a ella como representante”. Votar es ser partícipe para elegir a quienes deciden el destino de nuestros pueblos. Detrás del voto hay filosofía jurídica, porque las leyes no aparecen de la nada sino que emanan de la búsqueda de la justicia, la libertad y el poder.
Además, la vida no es de cosas Express, ningún negocio, ningún logro significativo es rápido. Lo bueno es siempre es lento y progresivo, pero si nunca se inicia no se siembra la semilla, y menos va a suceder un cambio.
Antes de la época moderna, en la monarquía los gobernantes eran reyes que se decía venían elegidos de un linaje de la mano de Dios. Y heredaban el trono a sus hijos sin importar si estos tenían madera de gobernantes, o si eran buenas o malas personas ¿Qué sucedió? Un desastre que finalizo con la época de revoluciones sociales en el siglo XVIII.
Votar es un igualador social, si hay una situación de profunda desigualdad como la que vivimos en México antes del 2018, el voto masivo rompe toda fuerza oligárquica. Por eso el voto previene revoluciones, cuando la desigualdad no se arregla por la paz sucede una implosión de las masas que conlleva a un cambio “si o sí” a través de la violencia, como lo hemos visto en las independencias, revoluciones, guerras civiles, y demás levantamientos etc. Como decía Karl Marx “La historia de toda sociedad hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”.
Para que ejerzas tu poder, tu derecho, y castigues a quien ha mal gobernado o que premies a quien ah bien gobernado. Para que le des la oportunidad a quien representa los verdaderos intereses del pueblo. Es una obligación cívica, una corresponsabilidad con tu entorno y la sociedad.
Dicen algunos que “si no votas no te quejes”, y es cierto porque, si bien puedes quejarte después, aunque no hayas votado, tendrás que aguantarte los tres años para elegir a otro.
Que otros no decidan por ti. Si tu no vas a votar la decisión se toma solo entre los que acudieron a votar.
Es imposible, nadie puede saber por quien votaste solo pueden saber si acudiste a votar, pero nunca podrán saber por quién. A menos que tu te tomes una selfie y lo publiques, aunque luego puedes cambiar el sentido del voto… Entonces la secrecía sigue vigente entre tu persona y la mampara.
Los partidos que dependen de esta práctica no tienen futuro.
Dicen que “quien paga para llegar, llega para robar” y no es equivocada esa sabiduría popular. Necesitamos estar conscientes que la simpatía del pueblo debe ganarse con trabajo, con una autentica preocupación y acción social, no con una despensa o un lonche. “Pan para hoy hambre para mañana” decía Lopez Obrador.
Que cada uno vote por quien quiera, libre. Al decir libre no hablamos solo de que pueda mover la mano y la pluma en la boleta con plena libertad, no, hablamos de que la persona este informada porque el conocimiento te da una amplitud de miras, de ver las cosas realmente como son, de conocer la verdad, y el tener ese conocimiento te permite votar libre con pleno juicio, sin que te manipulen.
Si el conocimiento nos hace verdaderamente libres, el voto informado es nuestra mejor defensa contra la manipulación y el clientelismo. Muchos avalan las llamadas estructuras políticas para chantagear al ciudadano, “me das el voto te doy tu huevo” cuando el poder real no pertenece a las estructuras, nos pertenece a nosotros en la soledad de la urna.
Este 7 de junio, que nadie decida por ti. Has un espacio en tu domingo y vota con juicio, vota con memoria y, sobre todo, vota en libertad.
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