El día que Fidel Castro Rus pisó tierra cubana para derrocar al tirano Fulgencio Batista, en 1956, de eso hace 66 años, cerró sus páginas para siempre El Heraldo del Norte, periódico consagrado a los intereses de Coahuila, rezaba su eslogan.
Castro llegaba desde las costas mexicanas con un grupo de valerosos revolucionarios, entre ellos el famoso Che Guevara, a Pinar del Río. Aquel memorable día había concluido toda una etapa en la información impresa de la ciudad y del estado.
El tristemente célebre “Coronel” José García Valseca llegaba a Saltillo con su famoso Sol del Norte, efímero matutino que vino de más a menos y terminó siendo propiedad de los hermanos Vázquez Raña, los dueños actuales del grupo de radio, prensa y televisión Imagen, a la cabeza Excélsior y el canal de televisión. La Cadena CGV optó por comprar El Heraldo del Norte, e inventar una quiebra para cerrar el periódico, pero los empleados optaron por ir a la huelga para lograr una indemnización justa.
Como Atila, que donde pisaba no crecía la yerba, el celebérrimo militar de a mentiritas, batalló para derrotar con su poder político y económico a un puñado de valerosos trabajadores de las artes gráficas y de la información de nuestra ciudad que, por espacio de un año, mantuvieron una huelga que parecería interminable, para mantener sus derechos ante una monopólica actitud que buscaba que el sol brillara solo sin enemigo al frente.
Ahí en la huelga estaban cuatro jóvenes señores del barrio fundador de la ciudad, El Ojo de Agua: Zeferino Rendón Soto, Francisco Martínez Solís, José Ortiz “La Negra”, y Carlos Gaytán Villanueva, los cuatro afanosos e inteligentes trabajadores del taller linotipográfico del Heraldo del Norte.
Durante la huelga murió en una noche de intenso frío José Hernández “El Chaparro”, ayudante de linotipistas, el que atisbaba y alimentaba de plomo las pequeñas calderas.
No estaban solos, pues la comunidad se solidarizó con su matutino, encabezados por el gobernador Raúl Madero González, quien durante el movimiento apoyó económicamente, y Arturo Berrueto González, que noche a noche lleva comida y refrescos a los huelguistas.
García Valseca en realidad no era coronel. Terminó su vida en forma dramática, antes de terminar con su monopolio y hasta persecución sufrió, donde pudo haberle costado la vida. Fundó y perdió, tan fácilmente como los adquirió, los 37 periódicos, así como el primer diario deportivo del mundo, Esto.
El asesinato de Eugenio Garza Sada
La injerencia del Gobierno socialdemócrata de Luis Echeverría, para deshacer la operación de compraventa de la entonces llamada Cadena Periodística García Valseca, fue un factor que pudiera tener relación con el crimen contra el empresario regio, a manos de la guerrilla 23 de Septiembre.
Todo coincide con el cierre de la operación económica entre don Eugenio Garza Sada y el coronel José García Valseca para la compra de la cadena de periódicos más grande de América Latina, que quedó sin efecto tras su asesinato.
¿Son cosas de la mafia en el poder?
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