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La Jornada
Publicado el domingo, 2 de noviembre del 2025 a las 20:12
El Dorado Hills, California.– El vertiginoso ascenso del precio del oro, que se ha duplicado en los últimos dos años hasta rondar los 4,300 dólares la onza, ha desatado una nueva “fiebre” en California, el “Estado Dorado”. Sin embargo, la verdadera mina de oro no está solo en los ríos, sino en las redes sociales y el comercio de herramientas especializadas.
Matt James, un explorador aficionado de 34 años de la región que en el siglo XIX vivió la histórica “fiebre del oro”, ha visto cómo su pasatiempo se transforma en un negocio paralelo.
” Mis redes sociales están definitivamente viendo un aumento en tráfico”, afirmó James, anfitrión del canal de YouTube Mountaineer Matt.
El aumento de las visualizaciones y las comisiones por la venta de equipos se han convertido en un ingreso adicional para James, ayudando a financiar su pasión, aunque reconoce que encontrar una pepita sigue siendo extremadamente difícil:ç
” El oro es muy, pero muy difícil de encontrar, y todos quieren mantenerlo en secreto”.
El auge de la búsqueda de oro ha creado un nicho lucrativo para emprendedores como Cody Blanchard, quien fundó la microempresa Heritage Gold Rush. Blanchard ha capitalizado la demanda vendiendo desde herramientas básicas para batear en el río hasta sofisticados detectores de metales que pueden costar miles de dólares.
” Como negocio he visto un crecimiento tremendo en un corto periodo de tiempo”, aseguró Blanchard. Sostiene que ambas líneas de negocio se complementan: los detectores modernos encuentran más oro, lo que a su vez se convierte en la mejor publicidad para vender más herramientas.
El interés no solo se limita a los buscadores serios. En el Parque Histórico Estatal de Columbia, cientos de turistas prueban suerte con bateas. Nikaila DeLorenzi, cuya familia opera una atracción turística en la zona, ha notado un incremento de visitantes y de la venta de equipos.
DeLorenzi destacó que las recientes cicatrices de quemaduras dejadas por los incendios han favorecido la erosión, lo que “hay muy buenas oportunidades para buscar oro” al caer más sedimento a los ríos.
” Y ahora que está a cuatro mil dólares la onza, la gente piensa: ‘Éste es un gran pasatiempo del que quizá se pueda sacar algo de provecho’”.
Para Charlene Hernandez, una turista, la naturaleza sólida y confiable del oro, en contraste con la volatilidad de otras monedas, podría estar generando una nueva fiebre dorada, “un tipo diferente de fiebre dorada al que leemos en la historia”.
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