Coahuila
Hace 1 año
Por: Luis Alejandro Flores Espinoza
En México, la política fiscal ha buscado, en las últimas décadas, equilibrar la recaudación con la inclusión de los pequeños negocios en la formalidad.
Uno de los regímenes más recordados fue el Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repecos), vigente hasta 2013, que permitía a microempresarios tributar mediante cuotas fijas bimestrales, sin cálculos complicados ni obligaciones sofisticadas.
En 2014 fue sustituido por el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) y, en 2022, por el Régimen Simplificado de Confianza (Resico).
La discusión sobre una posible reincorporación del Repecos responde a varios factores.
El primero es la informalidad, que todavía abarca a más de 50% de la población ocupada.
En este contexto, recuperar un esquema de cuotas fijas y simplicidad tendría un triple sentido:
1. Económico, porque permitiría aumentar la base de contribuyentes aunque sea con aportaciones modestas.
2. Social, al ofrecer un puente de entrada a la formalidad para millones de negocios familiares.
Los beneficios serían claros: menor costo de cumplimiento, certidumbre para los contribuyentes, mayor confianza en la autoridad fiscal y una recaudación constante que, sumada, podría ser significativa.
Además, un esquema accesible impulsaría la bancarización, el acceso al crédito y la participación en programas públicos.
Sin embargo, también hay riesgos: que las cuotas fijas resulten demasiado bajas, que empresas mayores fragmenten operaciones para tributar como pequeños, o que algunos prefieran no crecer para no salir del régimen. Estas críticas ya habían sido señaladas antes de su eliminación.
Por ello, una eventual reinstauración debería acompañarse de mecanismos de progresividad (cuotas escalonadas según ingresos), controles contra la simulación y estrategias de transición hacia regímenes más completos como el Resico.
En conclusión, volver al Repecos tendría sentido no como un retroceso, sino como un instrumento de inclusión fiscal.
En un país con alta informalidad y baja recaudación, ofrecer a los pequeños negocios un esquema sencillo y accesible puede ser la clave para ampliar la base tributaria, fortalecer la confianza social y generar un círculo virtuoso de formalización y crecimiento.
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