Difícilmente podremos encontrar a un padre de familia, con hijos en edad escolar, que no cuente las horas para que los planteles reabran sus puertas y que regresen las clases presenciales. Simplemente eso de la educación en casa ha resultado un verdadero fracaso, y no solo académicamente, sino también por la fuerte presión que impone en el seno familiar.
Bueno, pues muchos ven la luz al final de este largo y sinuoso túnel en el tema de las vacunas y en lo que plantea el Gobernador, que establece una suerte de meta: volver a las aulas a principios del siguiente ciclo escolar, en agosto.
No se escucha nada mal, al contrario, muchos padres de familia brincarán de contentos ante la posibilidad de recuperar un poquito de normalidad, de la buena, de la que teníamos antes de la pandemia. Pero no se confunda: en principio habría que descartar el panorama ideal, en el que todos los maestros, padres de familia y alumnos estén vacunados. Esto simplemente no será posible.
Y respecto a la meta del Gobierno del Estado solo hay un detalle, y no es menor. El regreso a las aulas tendrá que ser seguro y entonces, todos, como sociedad, deberemos aportar nuestro granito de arena para que esto sea posible.
¿Cómo lograrlo? Solo queda el aplicar rigurosamente la cultura de la autoprotección, que, para simplificar, no es otra cosa que cuidarnos y cuidar a los que nos rodean; asegurarnos de nuestra propia salud y de la de nuestro entorno.
¿Qué tan difícil será? Pues mucho, ya que si algo han demostrado estos 11 meses de pandemia es que la ignorancia y la irresponsabilidad se imponen, mayoritariamente, sobre las recomendaciones básicas, como la sana distancia, el uso de gel y el permanente
cubrebocas.
Así que, si usted es uno de esos padres de familia de los que rezan todos los días por que sus hijos puedan volver a la escuela, más vale que deje de preocuparse y empiece a ocuparse, en la medida de sus posibilidades y con quienes lo rodean, para concientizar sobre el hecho de que podremos recobrar ese y otros pedacitos de la “antigua normalidad” si aprendemos a cuidarnos y a cuidar a los que nos rodean. De otra forma, pues no hay manera.
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