Por Jesús mena Suárez
Se ha preguntado usted ¿por qué algunos negocios, aunque tienen muy buena mercancía o productos, fracasan? Lo tienen todo, buena ubicación, mercado, productos, necesidades qué satisfacer del cliente, pero, no despega.
Y no, no es pensar solo en que el trabajador o colaborador es el responsable, es el liderazgo que lo dirige, el patrón que trata a sus colaboradores con la punta del pie.
O el patrón que nombra directivos con escasa capacitación, ausencia de valores, que no logra, no consigue ver la diferencia entre un liderazgo entendido y sustentado en competencias que faciliten un ambiente laboral en donde el colaborador, trabajador o empleado se sienta motivado.
El ambiente laboral es tan relevante que en este tiempo existe una certificación que se denomina Great Place to Work, que evalúa las mejores prácticas de una empresa para con sus trabajadores.
Uno de los valores fundamentales que los líderes deben cultivar entre los trabajadores, es la confianza, que el colaborador se sienta con esa libertad de poder dirigirse a su liderazgo para expresar una preocupación, una inquietud e incluso proponer una mejora.
“La confianza es uno de los pilares de la cultura organizacional y del liderazgo”, referencia parte de lo que evalúa Great Place to Work.
En las organizaciones donde hay alta confianza los colaboradores presentan 74% menos estrés, 106% más energía hacia el trabajo, 50%, más productividad, 13% menos días de incapacidad por enfermedad, 76% mayor compromiso, 29% más satisfacción con su vida y 40% menos de agotamiento, en comparación con las empresas de baja confianza (Zak, 2017), data la organización.
Vale la pena entonces preguntarse si como líder o patrón, nuestro equipo de trabajo percibe cualidades y habilidades como reputación, calidad, experiencia y conocimientos en áreas específicas para brindar apoyo, un producto o servicio, se le llama competencia.
Entonces, debo hacerme estas preguntas al trabajar con mi personal en el negocio, en la empresa: ¿Soy un líder o patrón con integridad? ¿Trato a mis colaboradores con benevolencia cuando es el caso? ¿Tengo apertura a lo que me comunica un trabajador? ¿Tengo credibilidad porque cumplo lo que digo?
En un anterior escrito habíamos dicho que los negocios fracasan por el personal, pero, una persona me dijo que vio el artículo y expuso que no solo por el personal sino también por los patrones.
“Yo trabajaba en un negocio y todo bien, pero, un día iba a consultar algo a la dueña del establecimiento y le dije señora Paty, y me paró en seco, me dijo que cuando me dirigiera a ella le dijera licenciada Patricia que porque muchos años le costó ser licenciada”.
“Pensé, usted fue afortunada por ir a una universidad, desde entonces busco otro trabajo. Hay gente que quiere tratar a uno como esclavo, pero eso fue en otros tiempos”. No cuesta nada decir por favor y darle el valor que tienen los que lo ayudan en el negocio, porque abona al éxito de este.
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