Coahuila
Por
Luis Lemini
Publicado el miércoles, 16 de julio del 2008 a las 19:50
Saltillo, Coah.- El tiempo que Obed ha permanecido en el Centro de Readaptación Social se ha convertido en la llave para buscar nuevas oportunidades de vida. Aquella actividad en la que empezó como simple ayudante, es la que hoy lo tiene preparado y motivado para encontrar un empleo cuando obtenga su libertad.
Fue sentenciado a 5 años en prisión y espera que el beneficio de pre liberación le sea concedido, luego de casi 3 años en los que ha cumplido de condena. Para ello, Obed Catarino Delgado Galván se ha convertido en el electricista más importante del Cereso, pues tiene bajo su responsabilidad el buen funcionamiento del total de la energía eléctrica del lugar.
De manera voluntaria, se inició en el oficio como ayudante del anterior electricista, para después quedarse al mando, luego de la liberación de su instructor. Y es que Obed se preparó durante más de 7 meses en el taller de electricidad básica y residencial, preparación que le valió el reconocimiento de las autoridades.
Además, ganó el primer lugar en el concurso de electricidad residencial, otorgado por el Cecati el año pasado, situación que durante febrero de este año, le valió para convertirse en el jefe de electricidad del penal, encargándose de mantener alumbrado el lugar.
“Aunque parezca que casi no hay trabajo, la verdad es que siempre hay un motivo por el cual estar al pendiente”, comenta mientras enumera las actividades que como único electricista tiene que llevar a cabo: mantenimiento de cables, cambio de fusiles, aseguramiento de luminarias, instalación de tomas de energía y reparación de fallas en general.
Reconoce que su experiencia es relativamente poca, pero no lo invade el miedo al pensar en una electrocución o un accidente de proporciones importantes: “tengo mucha precaución como buen profesional que soy, pero no me da miedo un accidente, lo más que he recibido son unos cuantos toques, pero nada más”.
Obed nunca imaginó que al pisar el centro penitenciario, daría gracias por haber obtenido cosas buenas, sin embargo, hoy las reconoce, “estando en el reclusorio te das cuenta del verdadero valor que tiene la vida. El tiempo que desaprovechas al lado de tu familia y las cosas que te quedaron pendientes de hacer, que encerrado no podrás lograr”.
Otro aprendizaje que le cambió la vida es el de la electricidad, pues gracias a ello, planea incorporarse a la vida social como todo un hombre preparado, “soy especialista en electricidad residencial y pienso prepararme para entrarle también a la electricidad industrial”.
Además de su oficio como electricista, también se llevará a casa los conocimientos de fabricación de muebles de madera, obtenidos en el taller de carpintería, el taller más popular del centro penitenciario.
“Le voy a mover como electricista, pero en caso de que no salga como yo espero, también tengo opción en la carpintería, el chiste es no quedarse sin hacer nada para ahora que salga. Además, pienso enseñarles a mis hijos lo que he aprendido aquí”.
Piensa salir adelante por medio del programa Pro Empleo del Instituto Estatal de Empleo. De acuerdo con Obed, en estos días iniciará con los trámites y requisitos para formar su plan de trabajo, con el fin de que pueda sostenerse económicamente a su salida inmediata del penal.
Es por eso que su familia cree en él y no lo han abandonado. Su esposa confía en tenerlo de regreso durante este mismo año, así como sus hijos, quienes no sienten vergüenza cuando dicen que su padre está en la cárcel.
“No me abandonan, tengo todo su apoyo y están aquí todos los fines de semana sin falta. Aunque me pongo muy triste cuando se van, tengo que fingir que estoy feliz, porque esa es la cara que ellos se llevan a su casa”, comenta Obed cuando platica de sus tres hijos de diecisiete, nueve y cuatro años de edad.
Y es que Obed Delgado se alejó de sus hijos en el momento que más lo necesitan: “el mayor está por entrar a la juventud y necesita apoyo, el de 9 años pronto entrará a la adolescencia y es cuando viene la rebeldía de los hijos. Al más chico no lo he podido disfrutar, no he podido ser la figura del padre para él”.
Cuando piensa en sus hijos, piensa en la manera en que los hará salir adelante, y para ello, cree que lo más importante es la actitud y el ánimo con el que se realicen las cosas, “Le doy energía eléctrica al penal, pero a mi familia, les doy energía para el alma”.
Más sobre esta sección Más en Coahuila
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias