Saltillo

Publicado el domingo, 8 de junio del 2025 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Los videos son explícitos: un hombre acomoda su celular con la cámara encendida apuntando directamente a su miembro desnudo, lo estimula, le unta una crema y, con movimientos lentos, le coloca una funda succionadora y aprieta un gancho; debe ser cuidadoso porque no hay margen de error: una vez sostenido el arnés, cuelga de la punta del pene una pesa de 3 kilos.
“Hanging por 30 minutos con 3 kilos”, lo titula, y sube video.
Bienvenidos al mundo del faloculturismo, la tendencia que busca agrandar las dimensiones del aparato reproductor masculino.

Un entrenamiento diferente
Esta práctica cuenta con infinidad de publicaciones en redes sociales pero también, con amplia popularidad en los gimnasios de la ciudad.
Si te interesa, es fácil que te incluyan en alguno de los grupos de WhatsApp en donde explican, paso a paso, cómo colocar ligas de presión en la base del miembro, la posición ideal para realizar ejercicios de estiramiento y la manera correcta de los “masajes mañaneros”, todo con fines educativos y heterosexuales, y de ahí que eliminen “a algún homosexual no identificado” que pueda ver con “ojos morbosos” a tan detallados videos de penes al aire.
Un instructor de gimnasio, a quien llamaremos Juan, pues prefiere omitir sus generales, comenta que en sus 15 años de experiencia ha visto cómo el faloculturismo muere y renace cada cierto tiempo, pero asegura que las publicaciones de TikTok y otras redes lo han puesto de moda otra vez, y que ahora ha regresado con más fuerza que nunca.

“ Los chavos llegan a entrenar su cuerpo, decididos a aumentar su masa muscular en piernas y brazos, buscan la mejor proteína, siguen dietas estrictas y luego, casi invariablemente, empiezan a preguntar por los esteroides, que en dónde los consiguen, que cómo los toman, cada cuánto, y se empiezan a clavar con eso”, explica.
“ Luego, como sí ven que se inflaron bien rápido, empiezan a tener problemas con su rendimiento sexual, no tienen una buena erección, no terminan, y se asustan; también pasa que como vieron que se inflaron de otros lados, piensan que pueden agrandar su miembro, y entonces preguntan y entre ellos mismos se pasan tips, de que los masajes, las ligas y las pesas, y se clavan en eso también”, detalla.
También llamado “jelqing”, este método implica “ordeñar” el pene parcialmente erecto, aplicando una presión controlada desde la base hacia la punta, y este movimiento repetitivo aumenta el flujo sanguíneo y estira los tejidos del miembro, con la intención de que, con el tiempo, podría resultar en un aumento de tamaño.
Sin embargo, no hay evidencia científica que respalde tal afirmación.
Lejos de eso, los especialistas consideran que podrían dañar el tejido con la excesiva presión, provocando cicatrices o fibrosis; y ven otros riesgos como la disfunción eréctil, debido al daño de los vasos sanguíneos o los nervios del pene; además de dolor e incomodidad.
Pero, ¿por qué exponerse a daños irreversibles?

Tamaño, un eterno dilema
Toda la virilidad concentrada en 100 gramos y 13 centímetros de largo… en promedio, ya erecto.
Al ser un órgano visible, el aparato reproductor masculino está “expuesto” a ser, de alguna manera, juzgado, así que la presión social ejercida sobre él está más pesada que una mancuerna de 3 kilos, y la carga es más dolorosa.
Berenice de la Peña Aguilar, sicóloga y terapeuta, afirma que la cultura patriarcal y el androcentrismo fomentan el culto a la virilidad, y no hay nada que represente mejor la hombría que un pene grande y erecto.
“ La virilidad nos representa poder, ganar, dominar; y culturalmente asociamos a un hombre fuerte, viril y poderoso, con un pene de tamaño grande”, señala.
“ En las películas pornográficas vemos que se ensalza el tamaño del pene, es básico para la satisfacción sexual, sin embargo, científicamente sabemos que eso no es así, que no depende una cosa de la otra, pero lo que está alrededor culturalmente hablando, concentra todo el poder, toda la fuerza y toda la satisfacción en el pene”, detalla.
…Y cuánto daño nos ha hecho la pornografía, o más bien, “aprender” educación sexual viendo cuerpos irreales en situaciones sacadas de la ciencia ficción.
La sexóloga Alejandra Almanza explica que el tamaño del pene no importa para satisfacer sexualmente a su pareja, pero que desafortunadamente, los hombres creen que así es.
“ El tamaño importa más a quien lo porta, que a quien lo disfruta”, afirma, “el tamaño no determina la capacidad de disfrute y el placer, hay muchas zonas erógenas para explorar, porque recordemos que la sexualidad va más allá de los genitales”.

Pero es difícil quitarse de la cabeza esa errónea concepción, ya que, desde las civilizaciones antiguas, el falo era considerado como una espada, y la calidad de la erección se asocia, invariablemente, a la valía y a la autoestima.
Y esta idea está enraizada en la psique más profunda, más arcaica y animal, de ahí que los videos de hombres haciendo lo impensable por dos centímetros más, sean una muestra de la primitiva idea de “más es mejor”.
Sin embargo, estos complejos no son exclusivos del sexo masculino, y exponer la salud a costa de la belleza es un tema que conocen bien las mujeres, explica Berenice de la Peña.
“ Definitivamente es una decisión que va en relación con la propia percepción, porque la autoestima, el autoconcepto, la autoimagen, se relaciona a lo corporalmente estético; si lo trasladamos a las mujeres vemos que ellas acuden a la cirugía bariátrica, al modelaje del cuerpo, porque se espera que las mujeres tengan busto prominente, cintura chica, caderas amplias, para una sana reproducción, de tal manera que pareciera que, si el cuerpo de la mujer es diferente a esto, no funciona”, explica.
Terminología
Faloculturismo: ejercicios de entrenamiento para aumentar las dimensiones del pene, tanto su diámetro como su longitud.
Jelqing: método para agrandar y alargar el miembro, no probado científicamente. Se remonta a tiempos antiguos en diversas culturas; era practicado hace siglos por árabes beduinos como un rito cultural masculino.
Faloplastía: procedimiento quirúrgico que implica la creación, reconstrucción o alargamiento de pene, generalmente a partir de otras partes del cuerpo.
Cultura patriarcal: sistema social que perpetúa la desigualdad de género, limita las oportunidades de las mujeres y perpetúa la dominación masculina.
Androcentrismo: visión del mundo centrada en el punto de vista de los hombres, perpetúa la idea de que el hombre es el centro de todas las estructuras sociales, políticas y económicas.

Irreversible
Existen métodos médicos avalados diseñados específicamente para agrandar el miembro masculino, como la faloplastía:
Es una intervención quirúrgica en donde se toman grandes cantidades de piel de otras partes del cuerpo, como el antebrazo, la pantorrilla o la parte baja del abdomen, para añadirla al pene, con lo que se pueden obtener ganancias de longitud de hasta 3 centímetros.
El costo va de los 30 mil hasta los 60 mil pesos, se requiere hospitalización y la recuperación es lenta.
Otras opciones
También existe el agrandamiento con ácido hialurónico:
Un procedimiento no quirúrgico, ambulatorio, con un costo aproximado de 10 mil pesos, y que promete hasta 1.7 centímetros más, y engrosamiento del glande.
Sin embargo, al implicar un costo, muchos varones optan por seguir las recomendaciones de un influencer de TikTok antes que someterse a una cirugía, lo cual es muy peligroso.
El doctor Jesús Ángel Padilla, director de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila, asegura que los riesgos son extremadamente altos y, en muchos casos, dejan secuelas irreversibles.
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