Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Policía registra disminución de riñas en las escuelas en Eagle Pass Matan a balazos a David Castro ‘El Gallo’, locutor de música regional Renán Moreno se casa hoy en Monterrey y celebra su boda civil sin esconderse del qué dirán Anuncia Congresista Cuellar plan para restaurar viviendas en Eagle Pass El costo de vida enfurece a los estadounidenses en las legislativas

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Opinión

Mis maestros de vida…

Por Verónica Marroquín

Hace 6 años

MIS QUERIDOS AMIGOS: siempre con la fe y la esperanza de que vienen mejores momentos, me es muy grato saludarlos este domingo que a querer o no, ahora nos hemos vuelto más hogareños, a quedarse en casa los que puedan, y los que tengamos que salir a trabajar, a tomar todas las medidas necesarias de higiene para mantenernos con salud, recordando que para estar en homeostasis (equilibrio) es necesario estar bien en los cuatro aspectos que les he mencionado en reiteradas ocasiones, como cuidar la mente, el cuerpo físico, la espiritualidad y las emociones. Y si les es difícil, acudir a terapia para aprender a estar en este equilibrio tan necesario, y más en estos momentos, ya saben aquí les ponen mi número celular.

Espero con el corazón que hayan tenido todas las madres un día, si no con toda la familia, pues con alguien a su lado, y que haya habido alguna llamada, algún mensaje, una florecita, pastel, o por qué no, un detalle con mucho amor eso sí, lo más importante. Aunque hay que recordar que podemos festejar a nuestras madres hermosas cualquier día, tener un gesto de amor diario sería fabuloso, nos lo merecemos, sí señor, y a qué me refiero con detalles, pues un beso y un abrazo tan necesarios para el ser humano, recordemos que es sanador, yo no concibo la vida sin besos y sin abrazos dados desde el AMOR, LO ÚNICO REAL.

Y, ¿quién es el maestro que nos enseñó lo más precioso de la vida, y el objetivo de la vida misma? JESÚS DE NAZARET. Para mí es el gran maestro y creador del universo entero. Partiendo de su amor divino, que vino a darnos esa enseñanza de amor incondicional e infinito, que ciertamente es increíble que un ser humano normal pudiese con tanto dolor seguir siendo de tal nobleza aun más con sus verdugos. Su vida toda es un ejemplo de sencillez, de altruismo, de humildad en todos los sentidos, menos en el conocimiento y valores, en esos principios fundamentales para las interacciones con nuestros semejantes. Y al mencionar esto, me vienen a la mente mis más amados maestros de vida, que ciertamente he tenido muchos, y los seguiré teniendo mientras viva, pues cada uno de nosotros somos maestros para alguien y siempre estamos aprendiendo, a veces sin darnos cuenta de ello. Pues bien, me refiero a mis padres y hermanos, los primeros maestros en enseñarme lo más valioso de la vida, esos principios morales con los que sin ellos es tan difícil vivir en armonía, como el amor en primerísimo lugar, el respeto, la confianza, la paz. Para mí estos son los principales y de ahí en cascada los demás. Y con estos pues viene la manera de vivir en el día a día con su intachable ejemplo, difícil a veces de seguir cuando se es tan perfecto. Pero tratando día a día con ensayos y errores ir hacia adelante, siempre adelante. Lo seguro es que nos vamos a equivocar miles de veces en la vida, y qué bueno, porque sin duda alguna se aprende más, nos ayuda a ser más humildes, y no tan egocéntricos, de las lágrimas y dolores se aprende muchísimo, si lo sabré bien.

Mis padres a su manera, pues son muy serios, ahora ya no tanto, pero cuando estábamos infantes y adolescentes, nunca que yo recuerde me castigaron por malas calificaciones, batallaba para sacarme un 8, sobre todo en física, química y matemáticas, que para ellos ese 8 era un 10, recuerdo; sonrío y agradezco tanto el que jamás me reprimieran por ello, pues sí estudiaba y dedicaba tiempo, pero pues no tenía la facilidad para esas materias, qué le vamos a hacer, pero mi querida hermana Elba (Melvy, así le digo yo) me ayudaba siempre en todo, me enseñaba todo, y con gran paciencia. “Tan chula la güera” así le dicen mis papás, son unos sabios, con una paciencia casi infinita para ciertas cosas; papá me llego a dar en aquel entonces 50 pesos porque saqué 10 en biología (me sonrió) pues él es un biólogo e investigador con gran reconocimiento nacional y otras partes fuera del México. Así que imaginen ustedes la alegría que le ocasionaba. De hecho siempre me gusto la biología, y me hubiera encantado que me dejaran estudiar bióloga marina, pero los hubiera no existen y entiendo ahora como mama la preocupación de que yo me fuera a estudiar lejos, a Baja California o Guaymas, Sonora, solo allá había esa carrera en aquel entonces, hablo del año de 1987. Sabían que sí es importante el conocimiento, claro, las asignaturas, pero NO MÁS IMPORTANTE QUE EL SER. Y bueno, mi madre, muy seria también, siempre leyendo y en los asuntos de la casa, la comida, el ir y venir con los cinco hijos que tuvieron, tenía tarea para todo el día, pero yo veía lo que hacía sin que dijera ella nada. Yo veía cómo cada que alguien timbraba en la casa para pedir ayuda, mi mamá siempre les daba monedas, comida, ropa, juguetes, todo lo que creía que les pudiera servir. No recuerdo cómo estuvo, que yo estando en 5to. y 6to. de primaria y luego en secundaria también iba en las tardes a un orfanato que esta atrás de casa de mis papás y jugaba con las niñas, les ayudaba a hacer sus tareas, y más me da risa porque yo no hacía las mías (jajaja), pero sí las ayudaba a ellas, las peinaba, me llevaba juguetes y cositas que me compraban a mí y les compartía, pero luego no me dejaron las monjitas de ahí, pues obvio no me alcanzaba para todas, lo entendí. Pero aún llevo grabadas sus miradas de alegría cuando llegaba a visitarlas, siempre fui muy sensible al dolor ajeno, me dolía ver en sus ojitos tanta tristeza, verlas con la necesidad de afecto, de un abrazo, de atención. Y, a decir verdad, sí tenía una consentida, tenía unos ojos verdes y mirada profunda. Logré que se quisiera bañar, pues batallaban mucho con ella en ese aspecto, a tender la cama y arreglar su ropa, que mi hermana batallaba para que yo lo hiciera jaja. Y ya en preparatoria iba al asilo de ancianos frente al Museo de las Aves, realizaba junto con los abuelitos pintas, luego les bailaba, los llevaba en las sillas de ruedas a la capilla, o a dar el paseo por el jardincito, estaba dividido en hombres y mujeres, ahora no sé. También iba a la colonia Guayulera a enseñar catecismo, iba tocando puertas y sonando la campana, para que salieran los niños para prepararlos para que hicieran su primera comunión, y ahí en las banquetas debajo de un árbol, enseñaba lo que ya a mí me habían enseñado, desde el aseo personal, valores y hablar de la fe y del amor de Dios. También les llevaba algo de despensa. Mi mamá me llevaba los sábados y yo me regresaba caminando a la casa, aún eran otros tiempos y se podía andar sola sin tanto peligro.

Aprendí lo más bello y esencial en casa. Tuve maestros que enseñaron más que materias, y los llevo en el alma. Mirna mi hermana, me enseñó a perderle el miedo a las inyecciones, pues ella y sus amigas estudiantes de Química, bacterióloga, parasitóloga, me sacaban sangre jajaja, la verdad nunca me ha dado miedo. Y mis hijas hasta se desmayan, vaya. Y mis hijas que me siguen enseñando cómo ser mamá, sin duda un gran reto. Los amigos que uno creen que nos han traicionado y la verdad es que, más bien nos enseñan al desapego, al que nada es para siempre. Y que a pesar de la lejanía se llevan en el alma, porque quien de verdad ama, no importa la distancia y la muerte para seguir amando.

Y las abuelitas… ellas se merecen otra columna.

Felicidades, agradecimiento y abrazo a todos los maestros de mi vida, y a los que algún día conoceré. Su amiga Verónica, Diosito por delante.

Notas Relacionadas

Minino sin uñas

Hace 8 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 8 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas

Hace 8 horas

Más sobre esta sección Más en Opinión

Hace 8 horas

Minino sin uñas

Hace 8 horas

El martes que medirá el poder de Trump

Hace 8 horas

El legado de Cárdenas frente al poder sin ideas