El título de la canción “Morena la Causa Fuiste”, corresponde al género musical campirano; su letra y tonadilla se escuchó con frecuencia en la década de los 60 en alguna de las pocas estaciones radiofónicas de Saltillo de aquellos años. En el lenguaje coloquial se narra la despedida de uno de los enamorados de su amada, y como se estrujaba su corazón al recordarla después de la separación. Con la venia de sus compositores, el nombre de la melodía, se utiliza como coartada para hablar de un símil al color de la tez de la muchacha de la canción, pero con una connotación totalmente diferente, referida al acrónimo de un partido político: Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que ha dado mucho de qué hablar en México a partir de 2018. Para muchos es la causa del completo extravío en que se encuentran los partidos de oposición, que los ha obligado a formar alianzas partidistas, sacrificando principios e idearios en pro de la supervivencia en el mercado electoral. Pero antes, y para tratar de mejorar la comprensión del advenimiento de ese movimiento social, es conveniente hurgar en el pasado para conocer la trayectoria, al menos la referente a la duración en el poder que tuvieron los partidos, que han logrado que sus candidatos ocupen la primera magistratura del país por dos o más sexenios. Y sorpresivamente, la historia política señala que solo han sido dos.
Después de la Revolución Mexicana (1910-1917), en 1929 se organizaba el Partido Nacional Revolucionario, que más tarde sería el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se mantuvo en el poder de forma continua desde 1929 hasta el 2000. En ese lapso todos los presidentes de la república emanaban de ese instituto político. La duración en el poder del PRI fue un hecho sin precedente en el siglo 20, que independientemente de la injerencia del Gobierno en los procesos electorales, denotó una buena organización que cubrió las necesidades más sentidas de la población, que evitó estallamientos sociales. La paz social estuvo presente y llamó la atención en el exterior. El otro partido que ocupó el poder ejecutivo por 12 años ininterrumpidos (2000-12), fue Acción Nacional (PAN), fundado en 1939, que desde entonces no ha perdido el registro. Generalmente sus candidatos competían dignamente, sin alianzas partidistas, contra el partidazo. Por otra parte, el que solo dos partidos aparezcan en la contienda por el poder después de un periodo tan prolongado tiene varias lecturas; una de ellas es la referente a la ausencia de líderes “carismáticos” de otros Institutos políticos, que hayan atraído a los votantes indecisos o renuentes a participar en el proceso electoral, particularmente desde 1994 hasta 2018. En este periodo, después de experimentar un continuo deterioro en su calidad de vida, el elector de clases medias y populares, deja de ilusionarse por lo que le ofrecen en campaña los partidos políticos en virtud de que las promesas electorales no se hacen realidad en su economía familiar, y, recurre a la figura del candidato; cada vez más se interesa por su trayectoria social, solvencia moral y discurso. Esa coyuntura fue la que aprovechó Morena, y en particular el presidente del partido en aquel entonces: Andrés Manuel López Obrador.
En 2014 obtiene el registro como partido ante el Instituto Nacional Electoral, y cuatro años más tarde llegaba al poder presidencial con alrededor de 30 millones de sufragios, además, de conseguir la mayoría legislativa en las cámaras baja y alta del Congreso de la Unión. Una probable explicación de ese vertiginoso ascenso es el capital político que traía con sigo el Presidente, producto de haber participado en tres contiendas electorales y sin olvidar las giras de campaña, recorriendo todos los municipios del país más de una vez. Se ha escuchado más de una vez esto: que AMLO también hubiera podido llegar a la Presidencia de México, por la vía de candidato independiente, sin que mediara partido alguno. El poder avasallador del partido se vio frenado en las elecciones intermedias de 2021 cuando perdió escaños, curules y alcaldías en la Ciudad de México. No obstante , sin haber llegado todavía a los 10 años de vida partidista, en 2023 gobierna en 22 Estados de la República, de los 32 que conforman el mosaico administrativo-político en México, que representan 68% de la población total del país. El PAN tiene cinco gubernaturas, Movimiento Ciudadano dos y Verde Ecologista una. El gran perdedor ha sido el Revolucionario Institucional, pues en 2016 gobernaba en 19 Estados, y siete años después (2023) presidía el Gobierno de solo dos entidades, pero en alianza con dos partidos más. Al final del sexenio (2018-2024) Morena enfrentará un gran desafío, cuyo resultado,confirmará cualquiera de las dos hipótesis con las que han especulado, tanto sus militantes como sus detractores La primera argumenta que el partido ha madurado, y no depende de su fundador, dejando atrás la figura paternalista y carismática de su líder moral; esta proposición se confirmará si se lleva el triunfo en junio de 2024. La otra dice, que al faltar su creador, al jubilarse, el partido estará condenado al fracaso, porque los electores dejaran de votar por esa opción política. Lo cual también es una probabilidad de que suceda.
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