Roberto “Bobe” Escalante, exgerente del SIMAS Torreón, sigue sin aparecer y corre la versión de que huyó para evitar su detención. Su nombre figura entre los señalados por el senador Luis Fernando Salazar en la denuncia por el presunto desvío de 66 millones de pesos federales de la Conagua, destinados al mantenimiento de pozos y bombas de agua.
Cuentan que “Bobe” no tiene ninguna intención de acompañar a José Elías Ganem Guerrero en el penal federal de Miahuatlán, Oaxaca.
La pregunta es si la FGR lo tiene ubicado y cuándo le echará el guante encima.
En equipo
El alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, se dejó ver este jueves por Saltillo, para sumarse al programa En Equipo Le Entramos, que impulsa el gobernador Manolo Jiménez para sumar recursos y capacidades del Estado y los municipios en obras y servicios públicos. Riquelme adelantó que en Torreón, el programa permitirá atender pavimentación, agua y drenaje, espacios públicos e infraestructura educativa, entre otras necesidades. La coordinación entre el Estado y el Municipio permitirá ampliar los trabajos en las colonias y atender problemas que afectan todos los días a sus habitantes.
Con lupa
Además de la dirección de Servicios Públicos Municipales, todavía a cargo de Fernando Villarreal Cuéllar, la Contraloría municipal tiene en marcha una auditoriía extraordinaria a la Dirección de Desarrollo Social, en donde Héctor Estrada Baca cobra como director. La revisión tiene que ver con un asunto que viene desde la administración del fallecido Román Alberto Cepeda González: el personal registrado en La Ola, el programa municipal de limpieza.
El problema es que, según las versiones que dieron pie a las auditorías, hay personas dadas de alta en el programa de las que ni siquiera se sabe quiénes son o qué trabajo desarrollan. Ahora la Contraloría deberá aclarar cuántos aparecen en la nómina sin trabajar y, sobre todo, quién los dio de alta.
Ni a señas
En la Tesorería Municipal de Torreón, Javier Lechuga y Roberto Barrios Hinojosa, director de Ingresos, no se entienden ni a señas. Según versiones que circulan entre el personal, el tesorero baja directamente a dar instrucciones a los empleados de Ingresos porque no confía en Barrios y además se sabe que éste no le hace caso.
Pero en los pasillos también se comenta que Barrios presume que Lechuga no le puede hacer nada “por todo lo que le sabe”… Así las cosas en la Tesorería.
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