Negocios
Hace 5 años
Por: Jesús Javier González Alcázar
El pasado 30 de septiembre la Junta de Gobierno del Banco de México acordó aumentar la Tasa de Interés Interbancaria a 4.75%; en lo que va del año este es el tercer aumento. Pero ¿qué implicaciones tienen estas decisiones en la economía diaria? Mi amigo el economista Rubén Olvera escribió un artículo por demás interesante, refiriéndose al libro Buena Economía para Tiempos Difíciles, cuyos autores hablan de la dificultad de los economistas para comunicarse con las personas, quienes día a día hacen la economía con sus acciones y decisiones.
Un comunicado técnico como los anuncios de política monetaria del Banco de México se siente lejano e incomprendido. Salvo los expertos en el tema, para el resto de las personas es de poco interés o pasa inadvertido, pero su contenido es de particular importancia para operaciones cotidianas como pedir un préstamo, pagar una hipoteca, abrir un negocio, vender o comprar materias primas, entre muchas otras operaciones que día a día realizamos.
Uno de los objetivos principales del Banco de México es procurar la estabilidad del poder adquisitivo, esto es, en palabras llanas, combatir la inflación, lograr que las personas, las familias y las empresas no se vean afectadas por los aumentos en los precios.
Para ello se usa la política monetaria, la cual tiene dos vertientes: la expansiva y la restrictiva. La expansiva busca que haya más dinero circulando en la economía y la restrictiva lo contrario. Una economía en crecimiento genera aumento del dinero en circulación, aumento del empleo y de salarios, más crédito, y en fin, señales de una economía pujante, el problema es que con el tiempo aumentan los costos de producción y el costo de bienes y servicios, lo que implica aumento de precios con efectos negativos en el crecimiento, en el poder adquisitivo, en la producción y el empleo.
La tasa de interés juega un papel estimulante o inhibidor de las decisiones económicas, su alza significa menos dinero circulando, se pedirán menos créditos para consumo o inversión porque son más caros, se ahorra más porque se pagan más intereses; con ello se espera que se frene la inflación, pero también se inhibe el crecimiento económico, el empleo y la productividad, además la baja tasa de interés es poco atractiva para las inversiones financieras que buscarán mercados donde se paguen mejores dividendos, esto causa que haya menos dólares en la economía y encarece las divisas y con ello los precios de bienes y servicios de importación, logrando un efecto negativo, ya que los productos que compramos para consumo o para transformarlos en mercancías tienen componentes importados, los cuales serán más caros, lo que se traducirá en aumentos de precios, precisamente el mal que se quiere combatir.
¿En qué nos afecta la tasa de interés en nuestra economía cotidiana? ¿Por qué nos debe de importar? Digamos que el aumento de las tasas de interés implicará que los préstamos que tenemos o que pensamos tramitar serán más caros, o que preferimos ahorrar para ganar más intereses, por lo que gastamos menos, pero quizá alguna empresa al no tener dinero por los caros créditos no realizará ya ese proyecto del que depende nuestro empleo, o tal vez la reparación de una máquina o un vehículo nos será más caro por tener componentes importados. Quizá mi pequeño negocio resentirá un menor flujo de clientes porque estos prefieren guardar su dinero en lugar de consumirlo, el efecto es casuístico y como dicen por ahí, hablaremos de la feria según como nos vaya en ella, pero es importante que hagamos el esfuerzo por tener una mayor cultura financiera, porque definitivamente esos comunicados técnicos de los economistas nos afectan y nos deben de interesar, sea que seamos cualquier tipo de agente económico, personas, familias, empresas o Gobierno.
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