Nacional
Por
Zócalo
Publicado el martes, 22 de julio del 2008 a las 17:41
México.- Si los 16 contratos entre Pemex y Transportes Especializados Ivancar –la mayoría de ellos firmados por el ahora secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, cuando era simultáneamente apoderado legal de la empresa y funcionario público– mostraron el tráfico de influencias entre la paraestatal y la élite gobernante, la relación comercial entre el hermano del funcionario, Carlos Mouriño Terrazo, y Pemex Refinación, da cuenta de los favores que el gobierno de Felipe Calderón dispensa a la familia del secretario.
Información obtenida a través de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental revela que Carlos Mouriño Terrazo firmó –hasta febrero de este año, un mes antes de que se desatara el escándalo por los contratos de Juan Camilo– 108 contratos con Pemex Refinación, de los cuales 37 son contratos de franquicia para estaciones de servicio (gasolineras), otros 37 contratos de suministro de combustibles y 34 contratos de crédito, que le permiten a Mouriño pagarle a Pemex hasta nueve días después de que le suministró las gasolinas y el diesel.
En total, son 105 contratos en la administración de Calderón, pues los otros tres –uno para estación de servicio, otro para suministro y uno más de crédito– fueron firmados en julio de 2006, todavía en el gobierno de Vicente Fox.
Los contratos fueron firmados invariablemente por Carlos Mouriño Terrazo en su calidad de secretario del Consejo de Administración de ESGES, S.A. de C.V., que son las siglas de Estaciones de Servicio del Grupo Energético del Sureste, filial de GES.
De los expedientes obtenidos por Proceso en relación con los contratos entre ESGES y Pemex Refinación –de mil 707 páginas– se desprende que Carlos Mouriño Terrazo pudo establecer 16 gasolineras en 2007 y otras 20 en 2008, en este último caso en un tiempo récord: 15 estaciones de servicio en enero y 5 más en febrero.
A principios de marzo de este año, Andrés Manuel López Obrador dio a conocer públicamente los contratos entre Ivancar y Pemex Refinación, firmados por Juan Camilo Mouriño (aunque días antes la revista Contralínea había dado cuenta del hecho). Acaso por ello, la familia detuvo la febril carrera por llenar de gasolineras el sureste mexicano.
La ‘expansión del negocio’
Porque, en efecto, no hay entidad de esa región que no cuente con gasolinera de ESGES. Según los contratos obtenidos por Proceso, estos son los municipios donde los Mouriño tienen estaciones de servicio, obtenidas en este sexenio: Campeche: Calakmul, Hopelchen, Champotón, Calkini, Hecelchakan, Carmen, Palizada, Escárcega, Ciudad del Carmen, Puerto San Francisco y Campeche, la capital, donde pusieron siete estaciones de servicio.
En Tabasco: Macuspana, Emiliano Zapata, Nacajuca, Centro, Jonuta y Centla. En Quintana Roo: Chetumal, Othón Blanco y Cancún. Yucatán: Mérida y Halacho. Chiapas: Palenque. Veracruz: Minatitlán.
Pero si es llamativa la celeridad con la que Mouriño Terrazo obtuvo tantas franquicias para operar estaciones de servicio en tan poco tiempo, lo es más la generosidad de Pemex Refinación hacia el empresario español, pues éste en muchos casos no pagó un quinto para operar la estación de servicio, ya sea que estableciera una nueva gasolinera o que se tratara de un cambio de franquiciatario.
De acuerdo con la información obtenida, de las 37 estaciones de servicio que obtuvo, en 27 casos “pagó” –y así dice en varios de los contratos–“$0.00 (CERO PESOS 00/100 M.N.) más IVA”. En las diez restantes efectuó pagos –son cuotas por el cambio de franquiciatario, para operar como estación de servicio, y cuotas por posiciones de carga– que fluctuaron entre los 150 mil pesos y los 313 mil pesos (como fue el caso de la gasolinera que puso en Mérida, Yucatán, y que fue la más “cara”).
En realidad, le salieron baratas las 37 gasolineras al hermano del secretario de Gobernación: hizo un desembolso total –en cuotas a Pemex Refinación– por 1 millón 956 mil 575 pesos. Una bicoca.
Y un negociazo, pues por cuenta de Pemex corre la asistencia técnica para la construcción y la operación de la estación de servicio; mientras que el franquiciatario obtiene a crédito el suministro de gasolinas, diesel, lubricantes y demás productos que en ella se expenden.
Esa es sólo una parte del emporio de los Mouriño, que ha logrado despuntar en los gobiernos panistas, pues el Grupo Energético del Sureste, el corporativo, está integrado, además de las estaciones de servicio, por una creciente y poderosa flota transportista que distribuye los productos de Pemex a cuanta gasolinera se pueda, propia o ajena, y también por una igualmente creciente cantidad de franquicias, tales como Burger King, Church’s Chicken, Benedetti’s Pizza, Hipocampo, Baskin Robbins, Tintorería MAX, GES Autowash y Tiendas de Conveniencia GES Express.
Y van por más. Por lo menos han
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