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¿Por qué fracasó?

Por Columnista Invitado

Hace 5 años

Por: Jesús Carlos Mena

Decenas de veces hemos culpado el cierre de un negocio a la falta de financiamiento, las altas tasas de interés, la carencia de ventas y malas decisiones, y una de ellas es la inicua elección de personal que se hace para trabajar en una actividad económica comercial.

¿Cuántas veces se ha preguntado usted por qué han bajado las ventas? Solemos responder que la economía está mal, no hay dinero, se está en crisis, pero, la realidad es que la más de las veces el enemigo está en casa.

Al contratar un trabajador sin meta, sin ambición, sin objetivo, frustrado, lo que se hace, es llevar al enemigo y ponerlo tras el mostrador del negocio, y a partir de ahí la debacle.

El escritor Jeff Keller en 1999 escribió un libro que se resumió en una frase célebre: “La actitud lo es todo”; y sí, en efecto las condiciones en que vive una persona o sus frustraciones conducen a tener una mala cualidad al momento de atender un cliente en el negocio donde se le contrató.

Paulina Torres, de la empresa de liderazgo Moudus, indicó que con capacitación y entrenamiento se puede llegar a incrementar la productividad hasta en un 49%, además ha contribuido a reducir un 26% la rotación del personal, porque el cambio de actitud es muestra de un crecimiento y una convicción.

Empresas que han entendido que la amabilidad, atención, conocimiento y buen servicio, significa una buena publicidad y atracción de nuevos clientes cada día, mientras los que llegaron son fieles al negocio por el trato recibido.

William James, psicólogo y filósofo estadunidense, después de una serie de estudios llegó a la conclusión de que el ser humano puede alterar su vida modificando su actitud y expresó: “el gran descubrimiento de mi generación es que el ser humano puede modificar su vida cambiando las actitudes de su mente”.

Y si cambia su vida modificando sus actitudes entonces el negocio donde estén contratados prosperará, aumentarán sus ventas, se habrá dado una muy buena experiencia al cliente y se genera fidelidad.

Así que el por qué fracasan algunos negocios, la causa no son las ventas ni los créditos, es el personal, porque se sienten inconformes porque no se les paga bien o porque están fuera de su profesión o trabajan allí por mientras encuentran una actividad de lo que estudiaron.

Mientras los que trabajan de noche lo hacen a disgusto, piensan que en tanto los dueños descansan: “aquí nosotros fregándonos”, la mala actitud surge y florece.

Hace unos años un muchacho que conocí desde que estaba en preparatoria se graduó como ingeniero y después llegó a la panadería a solicitar empleo y lo ocupé en el empaque.

Un día vino a comprar un arquitecto y le dije: ingeniero Lozano, por favor unas bolsas de empanadas, el arquitecto me preguntó: ¿de veras es ingeniero? Sí, no consigue empleo, y le expliqué su situación.

En las cafeterías de cadena el recurso humano del servicio deja mucho qué desear; dicen ellos: “con lo que pagan es difícil encontrar personal que le guste el trabajo que realiza, es un negocio del que comemos y hay que hacerlo bien. El principal problema no son las ventas o los créditos, es el personal.

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