El cerebro y la salud mental están íntimamente relacionados, y cuando hay cambios en su función, se afecta directamente nuestra gestión emocional y nuestra capacidad para manejar el estrés.
Y es que nuestro cerebro es tan importante porque es el órgano que nos hace pensar, sentir, desear y actuar. Y entre más conozcamos cómo funciona, mejor uso podemos hacer de todos los dones y bondades que tiene.
La corteza prefrontal es una de las áreas más importantes del cerebro, ya que está relacionada con funciones como la toma de decisiones, el autocontrol, la concentración, la planificación y la regulación de las emociones. Y mantener esta región saludable nos permite tener un mejor desempeño académico, laboral y personal. Afortunadamente, existen diversas prácticas que nos ayudan a fortalecerla y a mejorar su funcionamiento.
Una de las estrategias más efectivas es la práctica de la atención plena o mindfulness. Esta técnica consiste en enfocar la atención en el momento presente, observando pensamientos y emociones sin juzgarlos. Algunos estudios han demostrado que la meditación regular favorece el desarrollo de conexiones neuronales en la corteza prefrontal, mejorando la concentración y el control emocional. De igual manera lo aporta Hearthmath: la respiración del corazón.
Otra práctica fundamental es el movernos o hacer ejercicio físico. Ciertas actividades como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta aumentan el flujo sanguíneo al cerebro y estimulan la producción de sustancias que favorecen la salud neuronal. Además, el ejercicio nos ayuda a reducir el estrés, el cual es uno de los principales factores que afectan negativamente el funcionamiento de la corteza prefrontal.
Dormir también es esencial. Durante el sueño, el cerebro consolida memorias, procesa información y elimina sustancias de desecho. La falta de descanso puede afectar la capacidad de atención, la memoria y la toma de decisiones. Es por eso que mantener horarios regulares de sueño y procurar entre siete y nueve horas de descanso por noche nos permite también este descanso mental.
Asimismo, es importante desarrollar hábitos de organización y planificación. Como diría mi abuelita Martha, papel y lápiz, o el buen uso de las agendas, establecer metas y administrar el tiempo fortalece las funciones ejecutivas que dependen de la corteza prefrontal. Todo ayuda, así como resolver rompecabezas, acertijos, leer, aprender nuevas habilidades o practicar un instrumento musical también estimula esta área cerebral.
Fortalecer la corteza prefrontal es posible mediante hábitos saludables y actividades que desafíen la mente. Muévete y rétate. Sal de tu zona de confort. La meditación, el ejercicio físico, el sueño adecuado y la estimulación cognitiva son herramientas valiosas para mejorar la concentración, el autocontrol y la capacidad de tomar decisiones acertadas, creando con ello una mejor calidad de vida.
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