“Es Navidad cada vez que tú permites que Dios ame a otros a través de ti”
Madre Teresa de Calcuta
¿Cómo se puede entender la Navidad? Seguramente, la respuesta dependerá de tu cultura, tu procedencia, tus costumbres familiares y tus creencias religiosas. Pero la Navidad en sí es una celebración, en la que millones de personas, viven ritos, música, costumbres, pero sobre todo preparativos en familia.
¿Cómo prepararnos para tener la Navidad más feliz? Dale Evans decía que la Navidad es poner el amor a trabajar, el amor en acción. Al comprometerte a vivir este decálogo, te aseguro una Navidad diferente, con un corazón abierto y dispuesto para recibir y adorar al rey de reyes.
Decálogo para preparar una Navidad feliz.
Piensa en cómo quieres vivir tu propia vida, eso también es Navidad. ¿Cómo quieres vivir estas fiestas? ¿Con alegría? ¿Disponibilidad? ¿Sirviendo a los demás? La magia de la Navidad también está en las actitudes que vives y lo que irradias con los demás.
Define una virtud que quieres adoptar en estos días.
Elige a las personas con las que quieres estar en Navidad. Elige llamar y dedicar tiempo a esa persona que aprecias y tal vez has perdido el contacto. Navidad también es buscar al que esta lejos y sentirte acompañado a distancia.
Decídete MIRAR a los ojos a tus seres queridos y dedicarles tiempo de calidad. Aleja el celular lo más que puedas, desconéctate de lo que tengas que desconectarte para conectarte con lo esencial, los seres que más amas.
Goza viendo “gozar” a los niños de tu familia. Canta junto a ellos, siéntate a su lado a disfrutar las luces, a cantar villancicos. Al disfrutar con los niños, rescatas al niño interior que habita en ti.
Refuerza el pensamiento positivo. Intenta dejar de quejarte del cansancio, la desvelada, los platos que lavar, las cosas que recoger, o la familia que atender. Todos esos momentos hacen que sea mágica la convivencia. Platos sucios hay todos los días, familia unida y sobremesas largas, no siempre.
Proponte dar un regalo que no sea material. Decídete a escribir una carta para alguien que necesita escuchar tus palabras, apoyo, amor o consuelo. Navidad es salirte de ti mismo para acompañar a otro con palabras de consuelo y de afecto.
Halaga a otros decidiendo ver las cosas buenas y ábrete a recibir halagos y regalos. Agradece y estate abierto, es hermoso tanto dar cómo recibir.
DA algo a los demás. ¿A quién puedes ayudar? Comprométete con una causa. Enseña a tus hijos a dar algo de si mismos. Da juguetes, cobijas, cenas navideñas. Si este año te fue muy bien económicamente: ¿De qué manera puedes ayudar a alguien? Si tienes poco que dar, da poco, pero da. Da en la medida que tú puedas, lo importante es dar.
Honra a tus seres queridos que hoy ya no están presentes físicamente encendiéndoles una veladora, realiza su postre favorito, recuerda su esencia. La ausencia física no dejará de doler, pero al traerlas a nuestra vida, los honraremos y sentiremos más cerca.
Enfócate en ser feliz y no en tener la razón. Hazte el propósito de no quejarte si llegó alguien tarde, si no te regalaron lo que querían, si esperabas otra cosa y te duele esa expectativa no cumplida. Enfócate en lo verdaderamente importante: abrazar, estar presente, agradecer, dar ese abrazo de perdón.
¿Quieres que Jesús de Nazaret venga a nacer a tu casa? Prepárate, perdona, toma la iniciativa, realiza esa carta, disponte con esa persona pendiente que te cuesta, busca contacto, pide perdón, abraza, busca estar alegre.
Pregúntate… ¿Qué cosas tienes que reconocer y soltar para preparar tu corazón?
¿Cómo tratas a los demás? ¿Cuáles son tus actitudes constantemente? Ahí está la respuesta sobre qué tienes que cambiar o qué cosas debes implementar para vivir una Navidad especial. Navidad es poner nuestro corazón a trabajar, disponernos a abrir el corazón, a desprendernos y a mirar a otros. ¡Feliz Navidad! Que tu corazón esté tan libre de resentimientos y tan lleno de amor para recibir al pequeño niño que viene a llenarnos completa y profundamente de amor.
Más sobre esta sección Más en Coahuila