La Comisión Federal de Electricidad (CFE) se ubica en el vórtice del escándalo de su director, Manuel Bartlett Díaz. El funcionario federal es identificado como un “dinosaurio del PRI” y es defendido a ultranza por el presidente Andrés Manuel López Obrador, pese a los errores y a la cerrazón para encauzar al país, hacia nuevos proveedores de energía.
Al borde de la quiebra y dirigiendo una dependencia, que en realidad es el resultado de una mala planeación, Bartlett no tuvo más que admitir que la interrupción en el suministro de energía había afectado a casi 5 millones de personas en Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León, en las primeras horas de este lunes 15 de febrero.
Sin importar los escándalos de corrupción o el escaso crecimiento de la CFE, Bartlett es un político que a través de los años ha cambiado de militancia partidista, para actualmente ser el principal promotor del Presidente.
El apagón del lunes ocurre después de que el Mandatario federal ofreciera una conferencia de prensa, en la que advirtió que se pretende dar un giro al sector energético del país, al intentar fortalecer la presencia del Estado en la generación de carburantes y con ello, garantizar la soberanía energética.
El corte masivo de luz en el noreste de México tiene varias lecturas. Si hay dependencia en el abasto, como dice el Gobierno, será probable que el país entre en una nueva crisis de suministro en los próximos años, o meses, según lo advierten expertos.
Pero el apagón hace que se critiquen y cuestionen las decisiones que ha tomado López Obrador sobre la CFE, y el desarrollo de nuevas fuentes de energía, como la eólica o la solar, donde Coahuila tiene importantes avances.
Pero ante la poca promoción y la nula generación de incentivos para la llegada de nuevas inversiones de este tipo en las entidades del país, los usuarios de la Comisión de Electricidad seguirán teniendo agendas trastocadas por las fallas en el suministro de luz.
En Coahuila, principalmente en la Región Sureste, las quejas no dieron tregua a las autoridades y a la propia CFE, pues en medio de las bajas temperaturas, el inicio de semana y el home office (por el Quédate en Casa), las actividades a distancia se retrasaron o suspendieron gracias al apagón, que en municipios, como Ramos Arizpe, se prolongó por más de nueve horas.
El anquilosado esquema de distribución, aunado a la ineptitud de directivos como Manuel Bartlett, difícilmente auguran un buen semestre del 2021.
No hay que perder de vista que las fallas en la CFE son más recurrentes, como el incendio que afectó torres eléctricas en Tamaulipas, en diciembre de 2020 y ahora la interrupción del abasto, del lunes pasado.
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