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Publicado el jueves, 24 de septiembre del 2026 a las 03:40
Ciudad de México.- Los 50 millones de pesos que ahora destina la Secretaría de Cultura (SC) para compra de libros no alcanzan para dotar de acervo nuevo a todas las bibliotecas públicas del país, pero es un inicio.
Así lo considera la titular de la Dirección General de Bibliotecas (DGB), Guillermina Pérez Suárez, quien en entrevista apunta que con dicha bolsa se podrán adquirir alrededor de 200 mil ejemplares mediante un proceso cuyas bases se dieron a conocer este lunes.
Es un estimado muy aproximado porque vamos a depender del costo de los libros, de en cuánto las editoriales nos manden esta cotización”, enuncia la funcionaria, pedagoga de formación, además de creadora escénica y gestora cultural.
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Pero yo creo que es un buen inicio para empezar a fortalecer la Red Nacional de Bibliotecas; tenemos más de 6 mil 400 bibliotecas abiertas en este momento en la Red Nacional, más la Vasconcelos y la México”, detalla.
Dados estos números, Pérez Suárez, excoordinadora de Alas y Raíces, reconoce que “los acervos (que se adquieran) no van a llegar a todas las bibliotecas, es imposible”.
Para cubrir toda la red, calcula que se requeriría el triple de dinero, por lo menos.
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(Pero), en la medida justa, vamos a tratar de atender a todos los estados en un porcentaje según las bibliotecas que tienen”, afirma, poniendo como ejemplo la amplia diferencia entre las arriba de 600 bibliotecas que hay en Estado de México frente a las poco más de 50 en Colima.
Respecto a cómo se decidirá la distribución, la funcionaria refiere que será importante analizar las condiciones de los recintos, varios de los cuales no dependen exclusivamente de la Federación, sino de las entidades y municipios, y algunas incluso de autogobiernos; “entonces, hay que ir con mucho tiento y atender las bibliotecas de acuerdo a cada una de sus características”, dijo.
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Si la biblioteca en este momento no está en las mejores condiciones, pues tampoco es lo más óptimo que reciba un acervo, si el acervo a lo mejor se puede dañar. Entonces, también estamos haciendo todo este trabajo para saber estos libros que vamos a comprar en este momento a dónde van a ir”, añadió.
Pensando en tod@s
En la mayoría de las bibliotecas públicas del país existe una demanda considerable de material infantil y juvenil, comenta Pérez Suárez a partir de lo observado en el diagnóstico en el que trabajan desde que fuera designada al frente de la DGB hace tres meses.
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Diría que es como un 50% del acervo que se tendría que seleccionar en esta convocatoria, porque las bibliotecas tienen mucho público que tiene que ver con niñas, niños y jóvenes”, opina, añadiendo que la otra gran demanda es lo referente a divulgación científica, que sirve a usuarios jóvenes en sus estudios y tareas.
De ahí que esas sean dos de las temáticas a considerarse en la próxima compra de ejemplares, junto con historia de México, literatura mexicana y libros en alguna de las 68 lenguas originarias, esto último en apoyo a las bibliotecas de comunidades indígenas.
La comisión de lectores que, según la convocatoria, revisará las propuestas que sellos independientes y grupos editoriales hagan llegar al proceso de compra –hasta el 7 de octubre, cierre de la convocatoria– estará integrada por personal de la DGB, a decir de la misma Pérez Suárez.
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Es un grupo como de 20 personas que se dedican específicamente a esto, a ser lectores de listas de libros; entonces, tienen muchísima experiencia”, comparte, con la precisión de que, si bien hace tiempo no había una compra de acervo como la de ahora -desde 2018, según editores- sí se han recibido ejemplares a través de donaciones de universidades, fundaciones u otras instancias.
De manera que la selección de los títulos a adquirirse recaerá en la propia DGB, mientras que todo lo relacionado con el pago a las editoriales estará en manos del Fondo de Cultura Económica (FCE).
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Es un convenio de colaboración que vamos a firmar con el FCE; digamos que, al desaparecer la Dirección General de Publicaciones (DGP) de la SC, las atribuciones de compra de acervo las adquiere el FCE y la SEP. Entonces, a través de ellos vamos a hacer esta compra”, cuenta la titular de la DGB.
Atribuye a esa reestructura hecha durante la Administración pasada -con la llegada de Paco Ignacio Taibo II a la dirección del FCE-, así como a la insuficiencia presupuestaria, el que debieran pasar varios años para que de nuevo tuviera lugar una compra importante de acervo para las bibliotecas.
Aunque parte de la documentación requerida en la convocatoria pareciera excluir a sellos con menos capacidad que los grandes conglomerados, Pérez Suárez sostiene que el proceso “está pensado para todos y para todas”.
En todo caso, lo que resulte de este primer esfuerzo aportará claves que determinarán su continuidad.
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Es la primera convocatoria que sacamos, por lo menos en este año, relacionada con esta compra de acervo después de varios años que no se había hecho. Antes no lo hacían a través de convocatoria, sino de modo directo; entonces, también es un ejercicio que nos va a permitir un diagnóstico muy, muy evaluado y de una autocrítica muy fina, para mirar hacia el próximo año y decidir si la convocatoria es la vía, y cuál es la prueba y el error”.
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