Por Jesús Carlos Mena
El desierto de locales comerciales que Saltillo tiene no solo se atribuye a la falta de emprendedores o comerciantes establecidos que quieran estar en esas plazas, es también por los precios e incluso costos sobrevalorados.
Parece que los desarrollos inmobiliarios de fibras (grupo propietario de inmuebles en todo el país) que llegaron a Saltillo, desean ver en sus centros comerciales solo negocios de gran envergadura, sólidos y que tienen un gran respaldo financiero.
Mire, por ejemplo, una isla, que son los negocios que están en los pasillos en una plaza comercial que está ubicada sobre Jesús Valdés Sánchez y Eulalio Gutiérrez, alquilar uno de estos espacios representa desembolsar solo por arrendar entre 50 y 60 mil pesos.
Y los costos varían dependiendo de la ubicación del espacio dentro del centro comercial y van de los 25 mil a 30 mil pesos más IVA y el 20% de mantenimiento; para instalarse deberá pagar dos meses de renta de depósito, si es una persona física los requisitos no son muy elevados, pero, si es moral, se pide hasta el acta constitutiva.
A unos cuantos kilómetros de este centro comercial se encuentra una de las más recientes plazas comerciales como es Santa Rosa, en donde alquilar un espacio de 44 metros cuadrados tiene un valor de 29 mil pesos y el consabido depósito.
Un local no muy grande en Plaza Grande, cuesta 18 mil pesos, mientras en la transitada calle de Juan Navarro en la colonia Fundadores, un espacio tiene un valor de 2 mil 500 pesos.
En Plaza Urdiñola hay que desembolsar 4 mil pesos por un espacio, mientras en el populoso barrio Santa Anita rentar cuesta 2 mil 500 pesos, y en la Zona Centro de Saltillo lo más barato es de 4 mil 900 pesos.
Ahora es bueno preguntarnos ¿Cuánto se debe vender en cada establecimiento para poder obtener el dinero de la renta, salario de los trabajadores, pagar el agua y la energía eléctrica?
Cuántos negocios pueden sobrevivir a este tipo de demandas y exigencias que se imponen en una plaza comercial, sobre todo, cuando se toma en cuenta que todo comercio requiere de meses para acreditarse y ser el negocio que representa.
La actual situación es muy retadora, muy compleja, muy desafiante, no se tiene el mismo flujo de recursos que en 2020, este año es más agresivo en limitaciones de dinero entre la población.
El aire acondicionado de los locales, la calefacción, los baños, los lustrosos pisos, tienen un costo muy alto para un comerciante que busca desafiar la economía actual, simplemente no puede estar en ese sitio, aspirar sin duda, pero, llegar será casi un milagro.
Mire, por ejemplo en la calle Purcell y Presidente Cárdenas, en esta ciudad, un local tiene un valor mensual de 25 mil pesos y nadie se mueve de sus precios, porque aplican el dicho de “bien vendido o bien quedado”, filosofía saltillense.
En Torreón me di cuenta de un centro comercial que no tenía éxito, los locatarios fueron con los dueños de los espacios y dijeron nos vamos, los propietarios les dijeron 50% de descuento a la renta por 6 meses, pasaron los 6 meses, nos vamos; les respondieron, sin renta, pero no se vayan.
Hoy es un exitoso centro comercial; veo muchos locales vacíos por las altas rentas de los lugares, cualquier negocio que se instale no va a tener éxito de inmediato, se necesita tiempo, es como el despegue de un avión.
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