La inflación volvió a apretar al sector restaurantero con una fuerza brutal. De acuerdo con cifras del Inegi, que dirige Graciela Márquez Colín, en la primera quincena de marzo de 2026, la inflación anual se ubicó en 4.63%, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos básicos.
La presión no es homogénea, el golpe se concentra en insumos esenciales para la operación diaria de miles de restaurantes en México.
Las cifras ejemplifican la magnitud del problema. El jitomate aumentó más de 32% en una sola quincena; el limón, más de 13%; y la papa, cerca de 8 por ciento. En conjunto, frutas y verduras registraron un alza de 8.34% en apenas 15 días.
A esto se suman incrementos en electricidad, combustibles y transporte, además de costos laborales que siguen al alza. El food cost, en muchos casos, crece más rápido que el ingreso.
Este entorno impacta de forma desigual según el tipo de restaurante. Las fondas y cocinas económicas, donde el menú depende de jitomate, cebolla, limón y papa, resienten el aumento de inmediato y tienen poco margen para ajustar precios sin perder clientela.
Las taquerías y torterías enfrentan un problema similar, el alto volumen, márgenes estrechos y precios que el consumidor percibe como “intocables”.
Los restaurantes casuales y familiares tampoco están exentos. Parrillas, cafeterías y cadenas medianas lidian al mismo tiempo con insumos más caros, renta elevada y nóminas crecientes, lo que obliga a decidir qué platillos ajustar y cuáles absorber.
En el extremo, conceptos especializados en productos frescos, tales como marisquerías, ensaladerías o cocinas de autor, ven amenazada su rentabilidad porque sustituir insumos afecta directamente su propuesta de valor.
Incluso el pequeño comercio independiente, con uno o dos establecimientos, queda especialmente expuesto. Sin volumen para negociar precios ni respaldo financiero, una racha prolongada de inflación puede traducirse en reducción de porciones, ajustes de horario o cierres definitivos.
De acuerdo con Congahin, que encabeza Eduardo A. Mercado Peña, este escenario coloca a los restauranteros ante la inevitable disyuntiva de trasladar los aumentos al precio final o sacrificar margen. Ambos caminos tienen costos. Subir precios enfría la demanda en un consumidor más prudente; no hacerlo implica operar con rentabilidad mínima.
Los primeros ajustes ya se reflejan en los datos: los precios de loncherías, fondas, torterías y taquerías han comenzado a subir. Pero mientras los insumos crecen a doble dígito, esos incrementos resultan insuficientes.
El dilema restaurantero no es coyuntural. Muestra la fragilidad de un sector que opera con márgenes reducidos en un entorno cada vez más volátil. En este contexto, el mayor riesgo no es decidir mal, sino postergar decisiones que la inflación ya impuso.
DURANTE LA Semana Santa 2026, la red del Grupo Aeroportuario del Pacífico enfrentó uno de sus picos de demanda mejor equipada que en años anteriores. Entre 2020 y 2024, el grupo que dirige Raúl Revuelta Musalem destinó más de 32 mil millones de pesos a modernización, ampliaciones y tecnología operativa en 12 aeropuertos. En Guadalajara, la segunda pista de 3 mil 538 metros, la renovación de 26 mil metros cuadrados de terminal y la duplicación del estacionamiento marcaron la diferencia. Tijuana elevó su capacidad con una expansión de 72 mil metros cuadrados, mientras Los Cabos aumentó 60% su área comercial. Estos cambios se reflejaron en datos: la satisfacción promedio del pasajero alcanzó 4.31 puntos en 2025, por encima de la meta.
DURANTE 2025, Petróleos Mexicanos, que dirige Víctor Rodríguez, arrastró uno de los pasivos más delicados de su historia reciente con proveedores externos. Según el Informe Nacional de Estimaciones Comerciales de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), la petrolera acumuló adeudos vencidos por más de 2 mil 500 millones de dólares con empresas estadunidenses, casi 10% de su deuda total con proveedores, que al cierre del año ascendió a 24 mil 182 millones de dólares. El propio Gobierno de Estados Unidos documentó que los retrasos en pagos no tuvieron precedente en al menos dos años.
PERNOD RICARD ajustó su estrategia regional al nombrar a Paola Pinto como directora general para México y CaribeCentroamérica, tras el cierre de un ciclo de cinco años encabezado por Nicolas Payet. Pinto acumula más de 20 años de experiencia en marketing, desarrollo comercial y gestión de clientes. Desde su llegada al grupo en 2016, lideró el negocio de Travel Retail Americas, un canal clave para la expansión de marcas premium. En 2020, como vicepresidenta de división y general manager en Estados Unidos, ejecutó la estrategia comercial en uno de los mercados más competitivos del sector. Con su nombramiento, la compañía apostó por crecimiento sostenible, innovación y liderazgo responsable.
EN FEBRERO, las remesas que llegaron a México volvieron a mostrar señales de desgaste. De acuerdo con Banco de México, el país recibió 4 mil 468 millones de dólares, apenas 0.4% más que un año antes, pero por segundo mes consecutivo por debajo del umbral de los 5 mil millones alcanzado en la segunda mitad de 2025. El problema no fue el flujo en dólares, sino su valor real. Goldman Sachs advirtió que el poder de compra de las remesas cayó 18.7% anual en pesos reales, afectado por una apreciación del peso de 18.8% frente al dólar y por la inflación. Fue el noveno mes consecutivo de deterioro en términos reales.
Más sobre esta sección Más en Nacional