La Ley General de Cultura y Derechos Culturales contempla un capítulo para establecer la Reunión Nacional de Cultura como mecanismo de coordinación, análisis y evaluación de la política cultural nacional. Los pasados 27 y 28 de noviembre se realizó en Saltillo esta reunión, siendo sede el Museo del Desierto, que este año cumple su vigésimo aniversario.
El escenario no podía ser más adecuado. Con un trabajo coordinado entre el personal de la Secretaría de Cultura Federal y la de Coahuila, se cuidó con dedicación y profesionalismo cada detalle, la monumental mesa de trabajo en la que sesionaron los titulares de las entidades federativas y los directivos federales representaba una de las características que más enriquecen a México: su diversidad.
Mujeres y hombres a cargo de la política cultural de las 32 entidades federativas que integran nuestra República, más las direcciones de área, órganos desconcentrados, la secretaría y sus subsecretarías, se sentaron a la mesa para dialogar. Cada voz con un acento distinto y diversas experiencias, formas creativas de solucionar problemas o de impulsar nuevos proyectos que abonen al desarrollo del arte y de la cultura en nuestro país. La reunión no estuvo exenta de opiniones encontradas: el tema presupuestal fue el más polémico. Se habló sobre la forma en que la Federación ha implementado los mecanismos para acceder a los recursos y los montos, pero hubo buenas noticias: para el 2020 se duplicará el monto del programa Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC), y pasará de cinco a 10 millones por entidad; no es suficiente, pero este crecimiento es algo muy importante.
Y es que, como lo mencionó en sus conclusiones el maestro Ricardo Marcos, titular del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, a la hora de hablar de recursos, también se debe hablar de corresponsabilidad, es decir: las entidades tienen que gestionar recursos ante la Federación, pero también al interior de los estados y sus congresos, sin dejar de lado los mecanismos para estimular fiscalmente a las empresas que deseen comprometerse con proyectos de cultura.
Como testigo del diálogo que hubo en esta reunión, también me parece muy destacable la aportación de Mario Álvarez, titular de Cultura del estado de Sonora, que propuso plantear no solo los remedios a las problemáticas inmediatas, sino mirar hacia el futuro y comenzar a construir mecanismos que tengan un resultado a largo plazo. Por ejemplo, que de los acuerdos de la Reunión Nacional resulte la gestión unánime ante las legislaturas locales y federal para el incremento gradual del presupuesto de cultura hasta alcanzar el tan deseado 1% del PIB nacional.
Concuerdo también con la aportación de Giovana Jaspersen, secretaria de Cultura de Jalisco, que habló de luchar en cada espacio para lograr que el sector cultural sea percibido como un segmento primordial, a la par de la seguridad o el desarrollo social en los gobiernos, y no como un sector accesorio. No es posible citar tantas aportaciones tan interesantes, pero sí es necesario decir que fue una reunión positiva y que sin lugar a dudas establece las bases para construir mejores políticas públicas y garantizar a los ciudadanos sus derechos culturales.
Drama – Mine (para aliviar el mareo y la náusea)
El reconocimiento a la labor de organización de Ana Sofía García Camil , secretaria de Cultura de Coahuila fue unánime.
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