Carbonífera

Publicado el viernes, 20 de febrero del 2026 a las 14:10
Nueva Rosita.- En medio de un caso que ha conmocionado a la comunidad, la doctora Lorena Saenz Menchaca expresó su postura respecto al embarazo de una niña de 11 años que habría sido violentada presuntamente por su padrastro, “más allá del debate legal y médico, la especialista insistió en que el centro de la discusión debe ser el bienestar físico y emocional de la menor, para nada se podría practicar un aborto, ya seria asesinato, con doble riesgo”.
La doctora señaló que, al tratarse de un embarazo de 28 semanas, no lo consideraría un aborto, “yo no hablaría de un aborto porque está muy grande, estamos hablando de 28 semanas, ya está formado y aunque este proceso es riesgoso en cualquier etapa de gestación, en este caso lo es más”, comentó.
Desde su perspectiva, se trata de un bebé de siete meses que, afirmó, es viable médicamente, “ya puede subsistir fácilmente como bebé prematuro de siete meses, yo creo que la opción es el apoyo incondicional a la menor, no solo de la familia, también de las instituciones de gobierno”, expresó.
La promotora provida subrayó que, además del acompañamiento médico, es indispensable el respaldo psicoemocional, “el apoyo económico, pero sobre todo el psicoemocional, porque es una menor que es madre y claro que es una etapa difícil”, dijo.
Añadió que como organización están dispuestos a brindar acompañamiento terapéutico para ayudarle a enfrentar el proceso.
Sáenz Menchaca enfatizó que la adolescencia es una etapa en la que aún no se cuenta con la madurez ni con todas las herramientas para afrontar decisiones de vida complejas.
“ El adolescente adolece, no tiene madurez, no tiene muchas capacidades para enfrentar una vida, aquí es donde entramos nosotros como comunidad, que podemos apoyar en diferentes rubros y tópicos”, explicó.
Sobre la posibilidad de la adopción, indicó que es una alternativa que debe dialogarse con la menor, “no deja de ser una mujer que piensa y razona, que tiene discernimiento, ella sí lo entiende, pero hay una situación violenta en torno a lo que vivió y un shock postraumático; entonces la persona no está en condiciones óptimas para decidir, eso es variable”, apuntó.
La doctora reiteró que, en su experiencia médica, ha conocido casos de embarazos a esta edad derivados de situaciones de abuso, los cuales describió como procesos profundamente traumáticos, por ello insistió en que la prioridad debe ser la salud mental y física de la niña.
Mientras las autoridades competentes continúan con las investigaciones sobre la presunta agresión, el caso abre nuevamente la conversación pública sobre la protección de la infancia, la atención a víctimas de violencia sexual y el acompañamiento integral en situaciones de alta vulnerabilidad.
En medio de posturas encontradas, la historia recuerda que, más allá de cualquier debate, hay una niña atravesando una experiencia para la que ninguna infancia debería estar preparada.
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