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Solo lo bueno permanece

Por Columnista Invitado

Hace 5 años

Por: Jesús Mena Suárez

Hablar de calidad es expresar la necesidad que como seres humanos deseamos que los productos comprados tengan, eso que se llama calidad, y no solo es la compra, también es la atención al cliente.

En tiempos de crisis como el que se vive en este momento, las grandes empresas, los negocios medianos, pequeños y hasta los micro revisan cómo mantener los precios bajos de sus productos.

Algunos piensan en reformular lo que manufacturan, cambiar los procesos de producción para disminuir los costos, en ocasiones a costo de la calidad.

Y qué es la calidad, es un concepto muy amplio que puede variar de acuerdo con la percepción de la persona, pero, uno de los significados es aquella cualidad de las cosas que son de excelente creación, fabricación o procedencia.
La tentación de producir un producto con una calidad similar a la original, es decir, lo mismo, pero más barato, no necesariamente representa la mejor decisión para el productor o comercializador.

Hay que recordar un viejo dicho vigente: “Solo lo bueno permanece”, los clientes satisfechos tienen mayor potencial de retención y lealtad, en cambio la pérdida de reputación conlleva una seria desventaja en el poder de recomendación.

Veamos qué pasa con un par de ejemplos, un establecimiento que vende pollos asados en el centro de la ciudad los comercializa quemados y resecos, ese mismo negocio sobre el bulevar Venustiano Carranza vende el mismo producto con diferentes características, lo que se diría con calidad, es decir, no tiene consistencia.

De nuevo en la céntrica calle de Victoria compras una hamburguesa en un establecimiento de franquicia, acudes al que se tiene en periférico Luis Echeverría y la frescura de la carne y los vegetales es diferente, el sabor cambia.
Hay una inconsistencia de la calidad, falta un control de calidad y en esta dirección el público está influido por la percepción que se tiene del clima de opinión dominante que puede ser positiva o adversa.

Las malas experiencias son contadas con un impacto de tres a uno con respecto a las positivas, la calidad es una propiedad que tiene una cosa u objeto, y que define su valor, así como la satisfacción que provoca en un sujeto, eso significa que no siempre obtenemos un producto o servicio de calidad.

Delante de esta crisis la decisión de mantener intocable e intachable la calidad de los productos es básica, elemental, se trata de la sobrevivencia de los negocios, de permanecer, de continuar escribiendo la historia, una historia sellada, marcada por la calidad de producción, atención y precio.

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