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Coahuila

Soltar las expectativas y apreciar todo

Por María José César

Hace 4 meses

La serenidad viene cuando cambias las expectativas por la aceptación.

 

Me parece tan certera la frase… “No vemos las cosas como son, sino como somos”, y es que todo se origina desde nuestros pensamientos o suposiciones.

Las expectativas surgen cuando suponemos acerca de lo que creemos que debe de ser, en base a lo que nosotros hemos sido educados o que desde nuestra historia personal pensamos que es correcto.

Toda expectativa nos aleja de la realidad y nos lleva a la frustración.

Cuando algo no sucede o no encaja como pensamos, es cuando se genera esa incomodidad o sufrimiento.

 

Es inevitable no esperar.

Es inevitable no tener expectativas acerca de algo o de alguien.

Es inevitable no tener expectativas incluso de nosotros mismos.

Y la realidad es que todos creamos historias…

De las cosas, de las personas, de las circunstancias…

Creamos y nos creamos una narrativa, que en ocasiones nos compramos.

Y la realidad es que cada quien vive y se vive en una historia distinta… con un contexto diverso y en una realidad desconocida, pero en ocasiones impensable para nosotros.

 

Alejandro Santafé decía: “Esperamos tanto que los demás sean como nosotros deseamos, que nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son. Por tanto, no son las personas las que nos decepcionan, son las expectativas que tenemos de ellas, las verdaderas causantes de todas nuestras desilusiones”.

 

Pocas veces nos cuestionamos cómo las expectativas influyen en nuestro bienestar y en nuestra calidad de vida. Qué tanto afectan positiva o negativamente en nuestras relaciones. Pero… ¿cómo surgen e influyen?

Influimos y nos influyen las expectativas: mías, tuyas, de otros.

Actuamos de manera consciente o inconsciente como parte de un grupo o de una estructura. Desde pequeños somos bombardeados de cómo debería de ser nuestra vida y nos abocamos a ese ideal. Y es que la decepción no la produce un comportamiento inadecuado, sino la falsa expectativa que uno se hace de la situación.

“Me hizo o no me hizo”.

“Debería o no debería”.

¿Cómo deberíamos comportarnos?

¿Hacia qué tenemos que aspirar?

¿Qué tan _______ debo llegar a ser, hacer, tener?

Debes de ser así _____ por qué…

 

Toda creencia forma y construye una expectativa.

Las expectativas influyen en cómo nos relacionamos con los demás y en la autoimagen. El problema es cuando nos aferramos a “cómo” deben de ser las cosas o las personas, o nos parece inaceptable e incomprensible el comportamiento. Encerrarnos en esas pequeñas posibilidades, es encerrarnos en nuestras expectativas, y encauzar un camino de frustraciones y decepciones.

 

¿Quién dice que esto debe de ser así?

¿Dónde está escrito que esta persona ha de darme, tratarme, etc…?

¿Me sirve para algo pensar que el mundo está obligado a darme o a ser así?

¿De dónde viene mi deseo de controlar el comportamiento de la otra persona?

 

Para dejar de vivir con expectativas irracionales, te invito a que…

– Anotes en un papel todas tus expectativas, hacia ti mismo, los demás y el mundo y ve modificándolas. Identifica qué cosas deseas soltar y ya no te sirven.

– Ve hacia adentro y trabaja en ese amor propio y aceptarte tú. Si te aceptas y te quieres, te será más fácil aceptar las diferencias y dejarás de mirar sin juicio.

– Acomódate en el lugar desde el amor. No te tomes las cosas personales. No es contra ti, no es porque no te quiere, no es porque quiere herirte… simplemente esa persona no eres tú.

– Identifica qué emoción se genera en ti y de dónde viene ese deseo de controlar personas o situaciones.

– Antes de darle cabida a los pensamientos de juicio intenta este pensamiento… “me gustaría, pero quizá no sea así y tampoco lo necesito…”, “no tendría el otro que hacer o darme, porque muy probablemente no se le ocurriría…”.

 

Jodi Picoult decía: “Hay dos formas de ser feliz: mejorar tu realidad o bajar tus expectativas”. Vive sin falsas expectativas. Suéltalas cuando resuenen en tu mente. Busca fluir ante esos pensamientos que te limitan o te llevan al juicio.

Recuerda que cuando vives esperando que la vida funcione como tú quieres, que las cosas salgan como a ti te gustan o que los demás te traten como crees que mereces, en realidad estás siendo esclavo.

Esa espera es ser esclavo. No esperes nada de nadie, espéralo todo pero sólo de ti mismo.

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