S&P señaló que está acción es consecuencia directa de un movimiento similar aplicado a la calificación soberana de México. Según la agencia, la revisión en el país refleja riesgos por un ‘lento crecimiento económico’, restricciones presupuestarias y un aumento moderado de la deuda pública.
Impacto en las empresas estatales
S&P explicó que las calificaciones de ambas empresas se mueven en conjunto con las del soberano debido a la probabilidad “casi segura” de apoyo gubernamental en caso de dificultades financieras.
La perspectiva negativa de Pemex se extendió a sus subsidiarias, como PMI Trading y Deer Park. A pesar del respaldo del gobierno de Claudia Sheinbaum —el cual ha implementado mecanismos de ayuda tras los 69 mil 800 millones de dólares entregados entre 2019 y 2025—, S&P advirtió que el perfil individual de la petrolera se mantiene en ‘ccc+‘.
Esto debido a una estructura de capital considerada ‘insostenible’ por su elevado apalancamiento y flujo de caja negativo en el primer trimestre de 2026.
CFE con estatus crítico debido a su importancia nacional
Adicionalmente, la revisión incluyó a CFE International y CFE Fibra E. La agencia destacó que la comisión de electricidad mantiene un papel crítico al ser la única encargada de la transmisión y distribución de energía en el país.
La calificadora señaló que podría bajar las notas de estas entidades en los próximos 12 a 24 meses si se realiza una reducción en la calificación de México. Entre los factores que podrían presionar la flexibilidad fiscal del país se encuentra el “esperado apoyo fiscal sustancial y continuo” que el gobierno brinda a Pemex y CFE.
S&P advirtió que un eventual deterioro en los vínculos comerciales con Estados Unidos podría debilitar la posición externa de México, afectando colateralmente a las empresas del sector energético.


















