Espectáculos

Publicado el viernes, 6 de marzo del 2015 a las 15:59
Piedras Negras, Coah.- Adriana Valdés, soprano de origen cubano pero radicada en nuestro país desde hace varios años, explica lo que ha vivido para consolidarse como una de las artistas jóvenes, talentosas y con mucho futuro dentro de la ópera.
RC.- ¿Cómo llega la música a tu vida? RC.- ¿Tu infancia cómo la recuerdas? Rc.- ¿En dónde fueron tus primeros RC.-¿Los artistas nacen? RC.-¿Qué experiencia es haber sido alumna de Montserrat Caballé? RC.-¿Cuándo debutas en el Palacio RC.-¿Cuáles concursos han premiado tu trayectoria? RC.-¿Cómo te concentras antes de tus RC.-¿Qué es lo más difícil de ser una RC.-¿Qué harías si fueras directora de Conaculta? RC.-¿Cuál es la mejor orquesta de RC.- ¿A dónde quieres llegar con tu arte? RC.-Cuál es tu proyecto más cercano? RC.-¿Quién es ADRIANA VALDÉS?
Desde muy chiquita, la música es una herencia de mi bisabuela que tocaba el piano e impulsó mucho a mi mamá a que también lo hiciera. Mi mamá se convirtió en pianista, además es graduada de dirección coral y es cantante de ópera, toda mi infancia fue en la Ópera de Cuba, backstage en el Teatro García Lorca donde por primera vez me subí a un escenario cuando tenía dos años interpretando a la hija de Celia Sánchez, una heroína cubana en Sencillamente Celia, de la mano de mi mamá que interpretaba a Celia y a los ocho años me inscribieron a la escuela Manuel Saumell donde empecé a estudiar violín hasta que vine a México.
Llena de música, playa, mar, yo era una niña tímida… La recuerdo feliz y aunque fue un tiempo muy duro para todos los cubanos, (era el periodo especial) es bueno haber tenido una infancia poco común, no la cambiaría por nada porque me hizo ser quien soy. Además, me tocaron unos padres estupendos, no puedo pedir más.
pasos en el arte?
En Cuba. Lo que más recuerdo es mi vida como violinista, sobre todo. Tuve una maestra muy estricta, y odiaba que me obligaran a estudiar violín, pero gracias a eso tuve experiencia como atrilista en la Orquesta Sinfónica infantil de Cuba, y aunque el violín me daba dolores de cabeza, también me dio cualidades y momentos que sin él no habría podido conseguir, y me sirven muchísimo a la hora de cantar. Fueron años de odio y lucha contra el violín, ahora le
agradezco.
Creo que en cada ser humano hay una inquietud por expresarse artísticamente, aunque no lo sepan, no creo que ya nazcan porque recuerdo muchos compañeros artistas ahora que no convivieron con el arte desde pequeños y aún así son grandes en su arte.
Estaba muy nerviosa, estábamos todos muy nerviosos en esas clases, recuerdo que los primeros pasaron temblando, pues no sólo te estabas enfrentando al juicio de una de las mejores cantantes de todos los tiempos, sino también al juicio de un auditorio repleto de cantantes jóvenes y no tan jóvenes que puede ver o un fracaso o una gran clase, y lo que sea quedará grabado para siempre, es uno de esos momentos en la vida donde debes hacer las cosas bien. Aún así fue un sueño conocerla y que me diera su opinión acerca de mi canto, mi técnica y mi respiración, me sentí muy bien a la hora de cantarle a ella, y ella fue muy buena conmigo, estaba muy nerviosa pero al final vencí los nervios y todo valió la pena, es uno de los highlights de mi vida.
de Bellas Artes?
Debuté en el 2013, a los 25 años, con la Ópera Hänsel und Gretel de Humperdinck, interpretando a Gretel. En ese momento Octavio Sosa era el director de la ópera y él siempre confía en el talento joven, así que fusionó la experiencia de dos grandes cantantes con gran trayectoria con dos cantantes más jóvenes, con experiencia pero en el inicio de sus carreras y el resultado fue maravilloso, fue una puesta en escena mágica, no diré que todo fue perfecto pero, en muchos aspectos lo fue y me siento afortunada de haber hecho mi debut con personas que ya están tan cercanas a mi corazón, así lo
recuerdo.
Tengo cuatro premios a nivel nacional, el Primer Lugar en el Concurso Ópera de San Miguel 2014, el Primer Lugar de Zarzuela en el Concurso Carlo Morelli 2011, el Segundo Lugar en el Carlo Morelli 2011 y el premio Roberta Peters a la soprano coloratura en el concurso Ópera de San Miguel 2010.
actuaciones?
Siempre es diferente pero necesito un momento de paz, necesito estar presente y entender el entorno para entender lo que pasará en el escenario.
soprano?
Son tantas sopranos en el mundo que tal vez cuesta más trabajo lograr una individualidad, es la cuerda más común.
Es una pregunta difícil y un puesto difícil de ocupar, pero lucharía por el presupuesto para poder empapar a México de cultura, lucharía por salarios justos para los artistas. Talento hay, gente con capacidad y ganas de hacer grandes proyectos de calidad, los hay de sobra, lo que siempre nos falta, es el presupuesto.
México?
Todas las orquestas tienen sus cosas buenas y malas.
A donde mi talento y mi trabajo me lo permitan.
Vuelvo a encarnar a Alcina, en una Ópera de Händel que lleva el mismo nombre, pero ahora en Sonora, el año pasado lo hicimos en el Teatro de las Artes. Es un proyecto apoyado por el FONCA y tuvo una gran aceptación por el público, que estaba ya hambriento de algo diferente, la gente quedó encantada, es una delicia de ópera, auditiva y visualmente hablando.
Una mujer que ama.
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