“ Si no hubiera sido inventada la sociedad, el ser humano hubiera seguido siendo una bestia salvaje lo que es lo mismo, un santo. “Bakunin.
En el proceso que vivimos en nuestro partido/movimiento para elegir a quien coordinará los trabajos en defensa de la transformación tengo el privilegio de luchar para que sea una mujer: la dra. Claudia Sheinbaum. Hasta la fecha, los modelos de participación política de las mujeres en México no han llegado a romper la hegemonía del patriarcado porque están basados en estrategias de infiltración y cuotas, donde además es muy difícil incorporar una óptica de género y presentar una cosmovisión crítica de dichas relaciones. Por eso necesitamos crear un arquetipo de participación que permita visibilizar nuestras capacidades.
El paradigma debe reconstruir una sociedad democrática con justicia participativa para todas, todos y todes; ser sostenible y darse en un marco de paz que garantice en todos los ámbitos los derechos humanos y las libertades y valores fundamentales donde las mujeres podamos desarrollar plenamente nuestro potencial.
Para ello se requiere entender la pluralidad más allá de cualquier oferta individualista donde se niega el hecho de que la vida política es en esencia la lucha por el poder.
En la propuesta de democracia agonista expuesta por la filósofa Chantal Mouffe encontramos la necesidad de reconocer distintos sectores de participación donde se expresan no sólo las afinidades y las cosmovisiones diversas sino la lucha y el grado de lucha que se dan de manera válida y legítima. Si se niegan los antagonismos, a todo aquello que no forma parte del consenso presentado como racional se le trata de enemigo y esta oposición se transformará en una amenaza para las instituciones democráticas. Concebir la resistencia a los modelos internacionales impuestos por el neoliberalismo como tradicionales o hasta fundamentalistas por su nacionalismo o su defensa del poder popular es un riesgo que podemos superar a través de la concepción del nosotros/ellos de una forma plural. La autora que menciono propone hacer política desde una perspectiva donde son válidas las posiciones diversas, donde no se excluye ninguna y nos ofrece una herramienta para la organización política a la que llama consenso conflictual. En ella, quienes participan acuerdan primero un consenso sobre los valores básicos como la libertad, la fraternidad, así como la igualdad y resaltan el disenso acerca de cómo se interpreta y cómo deben implementarse.
Esta este subrayado de las diferencias nos permitirá construir sociedades democráticas donde la incorporación de las mujeres a los espacios públicos sea gracias a una obra colectiva.
Romper el techo de cristal es imposible sólo para la militancia, se requiere la suma de los adversarios a quienes reconocemos valores comunes fundamentales aun cuando tengamos diferendos en su implementación.
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