Arte

Publicado el lunes, 13 de diciembre del 2021 a las 12:41
Ciudad de México.- Desmontados los cuadros religiosos, las paredes desnudas dejan ver las grietas en muros y vanos en la Pinacoteca de La Profesa causadas por el sismo de septiembre de 2017.
Debido a los daños fue necesario vaciar la sala Cardenal Newman que contenía unas 60 obras, al ser la más afectada de las cuatro salas por ubicarse sobre la dañada sacristía.
La Pinacoteca representa un acervo de 350 pinturas religiosas de los siglos 17 al 19, que suelen salir en préstamo a museos, y atesora cuadros de pintores novohispanos como Villalpando, Cabrera y Rodríguez Juárez.
En 2017 tuvieron que ser apuntaladas de emergencia tanto la sala Newman como la sacristía con sus tres arcos y un muro dañados, pero “fuera de eso no ha habido nada”, lamenta el Padre Luis Martín Cano, director de la Pinacoteca.
A pesar de que el Templo de La Profesa figura entre los 27 inmuebles que, según un Convenio de Coordinación entre el INAH y el Gobierno de la Ciudad de México, firmado en septiembre de 2020, serían atendidos con una inversión de 125 millones 739 mil 508 pesos del desaparecido Fondo para la Atención de Emergencias (FONDEN).

El INAH estimó en poco más de 9 millones la rehabilitación de La Profesa con cargo al Fondo, en respuesta a una petición ciudadana a través del mecanismo de Transparencia.
Los trabajos no se han iniciado porque, según la explicación dada a Cano, los recursos no han sido liberados.
En marzo de 2021, el ciudadano Alberto Rocha Arrieta obtuvo de una juez en la Ciudad de México un amparo que obligaba al INAH a atender de inmediato a La Profesa, un monumento con 300 años de historia, pero según el Padre Cano, nada ocurrió.
Con una lámpara, apunta a grietas y fisuras en la sacristía en la planta baja, donde considera deberán iniciar los trabajos. Está en desuso desde 2017 debido a los daños.
El Padre distingue los daños en el templo que, asegura, fueron mínimos, de los daños en la Pinacoteca que permanece cerrada al público desde el sismo.
De acuerdo con el INAH, las afectaciones provocadas por el temblor del 19 de septiembre en el inmueble consisten en “grietas en muros, pilastras y en arcos; en las bóvedas de aristas se identifican grietas y fisuras, así como pérdida de juntas en dovelas en arcos”. Mientras que en la Pinacoteca “se presentan grietas diagonales en muros y vanos”.
La Secretaría de Cultura informó en noviembre de 2017 que el templo de la Profesa era sometido a tareas de “apuntalamiento, reparaciones y restauraciones” en uno de sus arcos, la pilastra del coro y el sotocoro, a cargo de la empresa Tares (Taller de arquitectura y restauración).
La sala Cardenal Newman está dedicada a J.H. Newman, convertido al catolicismo y fundador del Oratorio de San Felipe Neri en Inglaterra y nombrado Cardenal por el Papa León 13.
En sus muros colgaban pinturas de escenas de la vida de San Felipe Neri, obras del pintor Antonio de Torres. Para poder apuntalar el muro lateral fue retirado del muro poniente el lienzo Patrocinio de San José, la de mayor tamaño de su acervo, obra de José de Alcíbar fechada en 1767.

En esa misma sala también colgaba un cuadro de Villalpando: San Francisco de Sales y San Francisco Neri ante la Virgen de la Escalera.
La empresa Tares, bajo la dirección de la Coordinación Nacional de Conservación del INAH, embaló las pinturas de caballete, esculturas policromadas y muebles de madera de la Pinacoteca. Fue posible, según la empresa, a partir de una donación de la UNESCO.
Los bienes muebles son custodiados de manera temporal en otra área del oratorio, en la sala Tres Siglos. Ahí se resguardan 11 obras atribuidas o firmadas por Villalpando.
De otra de las salas, la Mariana, que es la entrada a la Pinacoteca, también han sido retiradas una veintena de obras, salvo tres que permanecen sin embalar.
La propia congregación ha colocado testigos de yeso en los muros de las diferentes salas de la Pinacoteca y la sacristía para detectar grietas, ya las había antes de 2017, y proceder a su reparación.
Sin fecha aún comprometida por las autoridades para el inicio de los trabajos, el llamado del Padre Cano es no demorar más las obras.
“Que nos hicieran la propuesta de un calendario para acciones”, pide.
El Padre Luis Martín Cano refiere que la congregación carece de fondos para la conservación de las obras y para pagar un servicio de vigilancia. Recibía donativos de los visitantes cuando el ingreso a la Pinacoteca era posible, una vez al mes.
Dependen de terceros, como Fomento Cultural Banamex, que les ha ofrecido restaurar una de las obras afectadas por la humedad.
El templo sigue en funciones, aunque ha debido reducir ceremonias como bodas, ante la incertidumbre sobre el inicio de los trabajos de rehabilitación. Solo en abril pasado se celebró una boda después de dos años. Esos eventos constituyen un ingreso para sus arcas.
De acuerdo con el director de la Pinacoteca es incierto si el templo deberá cerrar una vez que empiecen las obras, dado que el único acceso a la sacristía y la pinacoteca es por el interior de la iglesia.
La historia del recinto ubicado en la calle de Isabel La Católica 21, en el Centro Histórico, se remonta a La Casa de la Profesa, fundada en 1585 por sacerdotes de la Compañía de Jesús. Los primeros benefactores, de acuerdo con información de la Mediateca del INAH, fueron Juan Luis de Rivera y su esposa Juana Gutiérrez.
Los mecenas habrían adquirido algunos inmuebles en las calles de San Francisco y San José del Real (en la actualidad, la esquina de Isabel La Católica y Madero), donde los jesuitas erigieron una iglesia provisional, que luego sería un templo más elaborado, hacia 1597, con techo de tejamanil.

El siguiente paso fue construir uno más grande, con tres naves techadas con artesón de madera. La Casa de la Profesa fue consagrada el 31 de julio de 1610.
Tras su primer centenario, el templo ya sufría hundimientos y deterioro, refiere la página web de la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri de México sobre la historia del edificio; fue Gertrudis de la Peña, marquesa de las Torres de Rada, quien se comprometió a reconstruirlo, según consta en un documento notarial fechado el 14 de abril de 1714.
Los trabajos de rehabilitación fueron encargados a Pedro de Arrieta, arquitecto novohispano que trajo consigo nuevas ideas tras concluir sus estudios en España y había adquirido fama con la construcción del edificio de la Santa Inquisición, hoy conocido como el Palacio de la Escuela de Medicina.
Otros benefactores y fieles también aportaron recursos para el nuevo templo, cuya reconstrucción duró seis años, hasta su reestreno el 28 de abril de 1720.
Hoy como entonces, La Profesa, joya del barroco, requiere arreglos y benefactores.

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