Don Faustino Gómez Villaseñor fue el primer presidente de la Junta Federal de Conciliación que tuvo Saltillo. Fue un hombre tan íntegro que jamás hizo un negocio sucio a costa de la penuria de los trabajadores.
Gómez Villaseñor vivió muy humildemente. Su familia tuvo muchas limitaciones y carencias. Lo que no faltó a los hijos fue la educación, y aunque fueran tortillas y frijoles en la casa de los Gómez Ambriz, nunca faltó el alimento.
La esposa de don Faustino, Rafaela Ambriz Meza, era su secretaria. Con el ingreso de los dos, podrían dar sustento y educación a la familia, compuesta por: Hesiquio, Fausto, Armando y Rafael, todos con carrera profesional.
Los Gómez Ambriz ocuparon varias casas de renta entre las calles Acuña, Múzquiz, Xicoténcatl, Obregón, Pérez Treviño, entre otras. Solo le daban la vuelta a esas calles.
A don Faustino Gómez Villaseñor le quedó la satisfacción de ser el primer inspector del trabajo en la República, cuando el gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río así lo designó.
Entre muchas anécdotas que vivió don Faustino, se cuenta la siguiente: una vez hubo un conflicto en un ingenio azucarero. Los empresarios le ofrecieron hasta 60 mil pesos porque fallara a favor de ellos. Los corrió con malas palabras porque era una ofensa para él.
Cuando el movimiento ferrocarrilero encabezado por Demetrio Vallejo, el entonces inspector federal viajó en armones a lo largo y ancho del territorio nacional, recogiendo el voto de los rieleros a favor o en contra de la huelga contra el sistema, siendo presidente de la República Adolfo López Mateos.
Aquí en Saltillo, siendo ya presidente de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, trabajaron con él como notificadores los jóvenes abogados Óscar Villegas Rico, y Valeriano Valdés. Ahí aprendieron muchas cosas del derecho laboral.
Don Faustino Gómez Villaseñor estudió hasta tercero de primaria. Fue autodidacta y fue tanta su capacidad que los ministros del trabajo lo felicitaban por los laudos (las sentencias de los tribunales) tan bien hechos y apoyadas en derecho.
Gozaba de la estima de los obreros, los líderes, así como los patrones por su rectitud y decencia. Y es raro aún en la actualidad que un funcionario haya o tenga tanta aceptación en las dos fuerzas la laboral y la patronal y eso le ayudaba a conciliar intereses sin que estuviera de por medio la mordida.
El y el ingeniero José Rodríguez Galicia fueron los fundadores de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, la famosa FSTSE en Coahuila.
Y a ellos se debe la creación y construcción de la Clínica Hospital del ISSSTE, cuando era primer director del Instituto a nivel nacional Rómulo Sánchez Mireles, “El colorado”, coahuilense de pura cepa.
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