Al momento de escribir mi colaboración semanal, mi voto en las elecciones del próximo domingo 4 de junio está más que decidido. Sé perfectamente por quién lo haré y por qué.
Coahuila, mi estado adoptivo, al que amo intensamente y donde he vivido gran parte de mi vida siento que hoy nos necesita a todos sus hijos. En las próximas elecciones están en juego algunos elementos muy valiosos para este bello estado norteño, por lo tanto, definitivamente a los indecisos es bueno decirles: valoren su voto, hagan un recuento de lo que tenemos y lo que, por un momento de ofuscación, o mala decisión se ponga en riesgo.
Recordé -a querer o no- situaciones terribles que vivimos años atrás por culpa de la delincuencia. Conocimos el golpe de la violencia, de la infamia, asestado por verdaderos criminales que dejaron desolación, muerte y luto en los corazones.
He de mencionar que nuestras ciudades fronterizas del estado -a diferencia de otras en igual posición geográfica- las distinguió por mucho tiempo algo tan necesario como apreciado llamado tranquilidad donde se podía transitar por las calles sin temor alguno.
Sin embargo, a pesar de los malos, pésimos y dolorosos momentos que pasamos por culpa de la delincuencia que buscó apoderarse de nuestros espacios, Coahuila volvió a ser un estado seguro gracias al esfuerzo de autoridades, encabezadas por quien hoy aún gobierna este bello Estado del norte.
El trabajo en equipo realizado con esfuerzo, valor y amor a México, rinde frutos. Esa tranquilidad que hoy respiramos los coahuilenses se debe, sin duda en gran parte a Las Fuerzas Armadas, a quienes integran una institución tan noble como lo es nuestro Glorioso Ejército Mexicano.
Poner en práctica estrategias en el renglón de seguridad, mismas que son compartidas con gran sentido de responsabilidad con otras fuerzas del orden, ha sido la clave para mantener a nuestras ciudades blindadas.
Reconocemos la preocupación constante que existe entre gobierno estatal, ejército y quienes participan en las tareas de seguridad en nuestro Estado.
En mi opinión, considero sería desastroso modificar el rumbo en Coahuila. Dirijamos la mirada hacia otros puntos de nuestro México, donde la delincuencia se va adueñando de espacios que corresponden a ciudadanos honestos, trabajadores, que son privados, no solo de su patrimonio, sino de lo más valioso que posee el ser humano: la vida.
Y créalo el panorama no es nada halagüeño.
Por ello, debemos considerarnos privilegiados, quienes aún tenemos la dicha de contar con nuestra credencial de elector que nos permite ejercer nuestro derecho a elegir libremente y sin presiones de ninguna índole a quien queramos que nos gobierne o nos represente.
Pero hagámoslo con responsabilidad, analizando las opciones que se nos presentan. Tengamos en mente que todos somos corresponsables de todos; por lo tanto, a valorar la elección.
Bien lo dijo John F. Kennedy, 35vo.presidente de los Estados Unidos en uno de sus discursos:
“No preguntes que puede hacer tu país por ti
Pregunta qué puedes hacer tú, por tu país”
Una bella cita que se acomoda a todos los tiempos.
No olvidemos que México sigue siendo nuestro. No debe quedar en manos de un solo hombre ni de un solo grupo que han demostrado no amarlo.
Defendamos a Coahuila y al Estado de México con pasión, con razonamientos. Si la maldad se está extendiendo por nuestro hermoso país, pongámosle un alto, digamos ¡Basta! a quienes están destruyendo este maravilloso país. Qué mejor manera de hacerlo, que depositando nuestro voto en las urnas.
No permitir que alguien nos impida ejercer nuestro derecho coartando nuestra libertad. El voto es libre y secreto y la decisión la toma el dueño de la credencial. Nadie más.
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