El escritor Alejandro Pérez Cervantes, se echó a cuestas la nada fácil tarea de salvar del olvido a un saltillense ilustre, el poeta Otilio González. Trabajo complicado, pero el esfuerzo cuajó más que satisfactoriamente en una novela, Lengua de Plata, presentada hace unos días en la Feria del Libro de Minería de la Ciudad de México. En las páginas del volumen, un alarde de buen gusto tipográfico y bellamente ilustrado por Gonzalo Rocha, Pérez Cervantes practica un asedio histórico-literario por diferentes flancos al saltillense, cuya corta vida terminó de manera trágica.
Lengua de Plata es una apasionada aproximación a la vida de Otilio, cuyas obras son hoy inconseguibles. Hace ya hace casi una década, durante el rectorado del ingeniero Jesús Ochoa Galindo, la Universidad Autónoma de Coahuila publicó un volumen con una selección de sus poesías precedidas de un ensayo. Después de eso, nada.
El nombre de Otilio dice poco a los saltillenses de hoy. La mayoría pensará en una avenida al sur de la ciudad. Otros, más enterados, quizá recuerden una pequeña placa en la pared de una ruinosa casa de la calle Manuel Pérez Treviño que hace referencia –quizá con dos errores– a un dato biográfico del personaje, esbozando la razón de su ahora desleída fama:
“Aquí nació en 1895, Otilio González, poeta representante del Modernismo en las letras coahuilenses. Fue el personaje central de la novela La Sombra del Caudillo, de Martín Luis Guzmán. Centro Histórico de Saltillo. Archivo Municipal de Saltillo, 1998”.
El desaparecido Roberto Orozco Melo, aseguraba que el poeta había nacido en el barrio del Ojo de Agua, muy lejos de la casa que amenaza con desplomarse. Tampoco es probable que Martín Luis Guzmán se inspirara en la personalidad del saltillense para trazar su personaje Axkaná González, en su célebre novela. En capítulos que decidió eliminar había utilizado el nombre para otro personaje, pintándolo como un político corrupto, capaz de cualquier marrullería para conseguir una diputación.
El Axkaná de La Sombra del Caudillo, es todo lo contrario, un idealista a quien el autor salva de la matanza perpetrada en Hutzilac, donde murieron Francisco Serrano y sus seguidores, acusados de sedición. En realidad, Serrano y sus simpatizantes, incluyendo a Otilio, fueron asesinados por desafiar la candidatura de Álvaro Obregón, quien intentaba reelegirse en 1927.
Estudiante becado en el Ateneo Fuente y después abogado por la Universidad Nacional, el poeta se distinguió desde muy joven por su capacidad como orador. De allí el sobrenombre Lengua de Plata, que le aplicara otro escritor saltillense, coetáneo suyo, Hildebrando Siller. En la Ciudad de México hizo carrera política. Fue diputado y orador oficial de la campaña del general Francisco Serrano en busca de la Presidencia de la República.
Pero el proyecto se estrelló con la ambición de Álvaro Obregón y la complicidad del entonces presidente Plutarco Elías Calles. Los serranistas fueron detenidos camino a la capital y asesinados a mansalva por un piquete de soldados.
Pérez Cervantes, con los muy escasos datos de los que se dispone, hurgando en libros y archivos logra hacer un trazado entrañable del poeta y de su obra. Rescate plausible de un coahuilense a quien indebidamente sus paisanos hemos condenado al olvido, y nos recuerda que la nómina de coahuilenses ilustres es amplia, nutrida y variada, aguardando al investigador interesado en apartarse de la senda trillada por otros biografiados.
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