Coahuila
Por
Fabiola Ferrer
Publicado el martes, 9 de julio del 2013 a las 14:00
Sabinas, Coah.- Eliud Alejandro Aceves “El Hombre Lobo”, abrió su corazón para compartir en exclusiva con los lectores de Periódico Zócalo su gran historia de vida.
Con tan sólo 19 años de edad, originario de Loreto Zacatecas, Alejandro es uno de los siete hombres lobo en México.
Él forma parte de la tercera generación de hombres lobo, genética que heredó de su abuelo materno Manuel Aceves.
Por generaciones, la familia de Alejandro ha padecido “Hipertricosis Congénita”, también conocida como el síndrome del “Hombre Lobo”.
Es una enfermedad extremadamente rara, sólo se han documentado 50 casos desde la Edad Media.
Es una anomalía que se debe a una mutación genética dominante. La mayoría de las personas que la han adquirido es por herencia familiar, el hecho de que la mutación sea hereditaria hace que sea normal que existan familias con numerosos miembros que posean esta alteración. Ya que hay un 50% de posibilidad de que el descendiente posea el síndrome. Pero otras veces aparecen mutaciones de forma instantánea y no se sabe su localización genética ni cómo actúa.
Salvo por la exagerada presencia de pelo corporal y facial, no sufren ninguna otra alteración, no tienen una esperanza de vida menor, ni tienen mayor probabilidad de enfermar. Sin embargo, la presencia del individuo en la sociedad hace que a menudo se vea aislado, discriminado o maltratado o sicológicamente, como fue el caso de Alejandro.
Su agonía empezó cuando inició su educación preescolar, desde ahí hasta la primaria, las burlas, ofensas, apodos y agresiones no cesaron.
Estuvo en 4 diferentes escuelas y de todas fue expulsado por pleitos o sacado por su madre Irene Aceves, por temor a su seguridad.
Por lo que a duras penas pudo concluir su educación primaria en el estado de San Luis Potosí y por obvias razones decidió abandonar sus estudios.
Pero a pesar del bullying escolar, las miradas y los murmullos de la gente, Alejandro recuerda su infancia con agrado.
Tuvo un gran maestro, padre y amigo, su abuelo Manuel, un hombre que consagró su vida al espectáculo del circo, con él, Alejandro hizo su gran debut en la pista a los 8 meses de edad.
Su abuelo además de transmitirle amor, le compartió sabiduría, pues Alejandro recuerda con que temple y elegancia, don Manuel abadía los gritos, las agresiones y ofensas de las personas que salían a su paso, siempre le decía que el mejor consejo que podía darle, era ignorar todo lo malo que salía de la boca de las personas y amar todo lo bueno que salía de su corazón.
Alejandro jamás lo vio responder una agresión, porque para su abuelo responder, era bajarse a su mismo nivel de salvajismo.
De él aprendió a amar su apariencia, convirtió su “cruz” en su mayor “bendición”.
Pues gracias al síndrome del “Hombre Lobo”, Alejandro a su corta edad ha recorrido 22 estados de la República, formando parte del atractivo de numerosos circos, que le han permitido llevar una vida digna.
Y fue en el circo también donde encontró el amor de la mujer que ha sanado su corazón y con la que vive una linda luna de miel.
Para Alejandro todos los días son buenos, mientras haya función.
Piensa en su vida y de no tener Hipertricosis Congénita, asegura que seguiría estudiando, pero no cambiaría su vida de trotamundos por nada.
Se despidió dejando este mensaje para nuestros lectores: “Por qué discriminar a las personas, si la vida esta llena de defectos”.
El valor y la belleza de la humanidad, radica en la diferencia, y lo único que nos hace buenos o malos, es la educación y los sentimientos, no la apariencia.
Si nos pusiéramos en los zapatos de los demás seres, humanos o no, todo sería distinto.
Más sobre esta sección Más en Coahuila
Hace 4 horas
Hace 12 horas
Hace 15 horas
Hace 16 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias