POR: ALFONSO YÁÑEZ ARREOLA
El mensaje es claro: Necesitamos darle forma y sentido a un grupo diverso y generacional de coahuilenses para convertirlo en el equipo de productores del sueño y de las aspiraciones de nuestra sociedad a través de una universidad competitiva.
Reunir mentes brillantes y honestas para diseñar, construir la renovación natural y multidisciplinaria; trabajando arduamente en equipo para impulsar la transformación estructural y resultados de la Universidad Autónoma de Coahuila.
A 66 años de su fundación, las lecciones de la universidad siguen más vivas que nunca, son enseñanzas, aprendizajes y tareas atemporales.
Primera tarea: Preparar la consolidación, más allá de una universidad de nombre, un enfoque de innovación dando paso a una cultura de aprendizaje en evolución constante, con apoyo organizacional, con oferta de educación constante y creativa que se convierta en herramienta fundamental en la historia y la cultura de Coahuila y en la formación de nuevas generaciones de ciudadanía.
Segunda tarea: Pretender las inteligencias y vocaciones para producir un resultado satisfactorio. Un equipo satisfecho, de quienes ofrecen la educación y de quienes la reciben con trabajo duro y capacitación. Analizar estrategias para construir y ofertar educación de alta calidad, en esencia, asegurarse que todas y todos los universitarios conozcan la naturaleza de la universidad y entiendan la importancia de la marca; los valores, la historia y la función universitaria en sociedad.
Tercera tarea: Producir ciencia y arte, como un sólido elemento que caracterice a la máxima casa de estudios de Coahuila. Contenidos académicos de vanguardia, infraestructura funcional, disciplina, orden, actitud, buen trato y el uso de símbolos para la formación y conservación de la cultura universitaria.
Cuarta tarea: Concentrar información y sentimientos. Entender el valor de aprender acerca de los retos y desafíos, pasando del conocimiento al terreno de los hechos. Nunca ver la universidad desde una óptica externa, para poder obtener ideas y opiniones de la comunidad universitaria, que permitan descubrir y redescubrir las nuevas percepciones de la realidad y la atención a sus demandas.
Quinta tarea: Simplificar lo complejo. Sustentar las decisiones en la experiencia, la seguridad, la democracia, los acuerdos, la capacitación y la eficiencia institucional.
Sexta tarea: Manejar los cambios culturales, con la complejidad de los problemas con enfoque compartido para reforzar la importancia de la participación en equipo, con oportunidades recreativas y de salud para lograr resultados sin precedentes.
Séptima tarea: Mejora continua y cultura de la felicidad. Hacer más con menos, motivar a trabajadores para abonar a los fines de la Universidad, generar un sentimiento de orgullo e identidad institucional, privilegiando siempre a la gente.
Octava tarea: Retribución social, más allá de la formación. El valor de ser parte de la sociedad es innegable, la retribución humanista durante y después de la universidad, como agentes de transformación social para compartir la experiencia universitaria, la cultura social y la ciudadanía altamente innovadora.
Novena tarea: Cambiar o perecer, la universidad debe ser pionera y la más importante institución de capacitación en los conocimientos y habilidades necesarias.
Décima tarea: Trabajar incansablemente para hacer prevalecer la misión que nos identifica, fincar en el bien, el saber que todos los días perseguimos con afán.
Más sobre esta sección Más en Coahuila