Arte

Publicado el lunes, 26 de abril del 2021 a las 11:36
Monterrey, NL.- Dice el terapeuta catalán Joan Garriga que vivir en pareja es como bailar: algunas personas adoptan movimientos sumamente rígidos, mientras otras simplemente danzan al son del ritmo que esté tocando.
Lo cierto añade, es que quienes están unidos en matrimonio o en noviazgo pueden mejorar sus pasos, viviendo un amor más libre, más honesto y más fuerte. Pero, ¿sabes qué tipo de baile tienes con tu otra mitad?
“Es fácil percibir que cada pareja tiene unos pasos de danza que guardan relación con la posición habitual que cada uno suele tomar, como por ejemplo, uno se pone de fuerte (e) invita al otro a ser débil, o uno se pone débil e invita al otro a ser más fuerte. Entonces, las parejas terminan en danzas estereotipadas, que están dirigidas por el rol (de ser fuerte o débil)”, indica.
“Lo que digo es que la danza que genera más bienestar es la danza flexible, donde no necesariamente estamos atrapados en un rol, sino que vivimos el movimiento que corresponde a cada momento: es decir, en momentos nos sentimos fuertes, en momentos nos sentimos débiles, en momentos nos sentimos tiernos, duros, tristes, alegres”.
La meta, continúa el también creador del Instituto Gestalt de Barcelona, es que la compleja coreografía sea trasparente y genere placer, expansión, desarrollo y creatividad, en vez de la carencia de armonía y el atropellamiento.
Éste es el mensaje que busca plasmar en su nuevo libro Bailando juntos. La cara oculta del amor en la pareja y en la familia. El título, publicado por Diana, amplía lo que el terapeuta dice en otro de sus volúmenes: El buen amor en la pareja.
“En (Bailando juntos) desarrollo cosas que no había desarrollado en el otro libro, como la comunicación y los tipos de amores en las parejas. Hablo también de sexualidad, de fidelidad, de pulsión de vida, de muerte y de la importancia de estas pulsiones en el bienestar de las parejas.
“Pongo casos prácticos y ejemplos para que el lector pueda ver desde la perspectiva de la realidad, y no sólo de la teoría. Muchas cosas suceden en lo interno de la pareja, es decir, en lo concreto, con problemas, soluciones y dinámicas ocultas. Así, mi intención era que la gente pudiera mirarse como un espejo en las ideas y los casos”.
Pasos sin ton ni son
Ver esta publicación en Instagram
Al ser cuestionado sobre las principales causas que llevan a danzas disfuncionales, el terapeuta Garriga es contundente: una de las más básicas es confundir al ser amado con los propios padres.
Esto significa que la gente busca en el otro las cosas que no quedaron resueltas con los progenitores.
También, apunta el experto, hay personas que dan mayor importancia a la familia de origen que a la formada con la media naranja. Todo ello subraya la importancia de trabajar en la unión con mamá y papá: sanar las heridas y encontrar la paz con estas personas liberan al individuo para bailar mejor.
“Y otra dinámica muy común es que, cuando llegan los hijos, se convierten en el foco. Entonces, toda la energía se dirige hacia los hijos y se pierde la prioridad de la pareja”, añade el catalán.
La actual pandemia de Covid-19 no ha hecho más que reforzar las danzas armónicas y evidenciar las disfuncionales: quienes ya tenían pasos de baile respetuosos, considerados y cooperativos profundizan en el confinamiento el placer de estar juntos.
Pero aquellos que constantemente pisan los pies de sus otras mitades ven acentuado el conflicto, desgraciadamente recrudeciendo las coreografías que hasta llegan a la traumática violencia.
Constelaciones familiares
Si bien Garriga es conocido por su especialización en la psicología de la Gestalt, para la creación de Bailando juntos utiliza otra de sus áreas de expertise: las constelaciones familiares.
“Esta terapia es una terapia escénica, donde lo que se representan son los vínculos familiares”, expresa.
Pone como ejemplo el caso real de una mujer que se siente desconectada de su marido. El especialista pone manos a la obra e indaga sobre la historia. Coloca a alguien que representa al esposo de la paciente y, a través de la interacción y la recreación, sale a relucir que los enamorados no han podido trabajar en el estrés generado por varios abortos espontáneos.
¿Cuál es la moraleja? Que existen hilos invisibles que manejan las emociones y a veces llevan a vivencias que complican las relaciones, dice. Es necesario curar los resentimientos y los problemas para no repetirlos con las parejas y los hijos.
“Espero que la gente que lea el libro quede más sensibilizada a la idea de que hay una amplitud: una persona no es tan libre como cree, sino que está sumergida en un magma de conexiones, de vínculos ocultos a los que conviene hacer visibles para estar más felices”, concluye.
“(También espero comunicar) que conviene esperar de la pareja lo que la pareja puede dar, pero no lo que no puede dar. Por ejemplo, la pareja (en sí) no da la felicidad, pero esto no significa que no podemos estar muy felices en pareja”.
Es cuando existen las coreografías de respeto, afirma, con cooperación y amor, que se generan los escenarios donde la gente vive en la más auténtica plenitud.
Bailando juntos está a la venta en el portal Planeta de Libros.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 22 horas
Hace 22 horas
Hace 23 horas
Hace 23 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia