Arte

Publicado el jueves, 10 de febrero del 2022 a las 04:09
Saltillo.- En 2016 la escritora Hanya Yanagihara se convirtió en un fenómeno mundial con su novela Tan Poca Vida, que se alzó como un best seller en las listas de ventas. Ahora, cinco años después, regresa a las librerías con Al Paraíso, una monumental obra de 900 páginas publicada por Lumen.
Dividida en tres partes, el libro recrea e imagina un Estados Unidos diferente. La primera parte sucede en 1893 y aborda la historia de un joven adinerado que se debate entre casarse en un matrimonio arreglado por su abuelo, con un pretendiente adinerado o seguir su corazón que pertenece a un profesor de música pobre, pues la homosexualidad está permitida. La segunda parte ocurre en 1993, en el que un joven originario de Hawai se encuentra enclaustrado por “la enfermedad”, mientras oculta su infancia problemática a su pareja. La tercera parte se adelanta hasta 2093, en el que mundo se encuentra destruido por plagas y dominado por un estado totalitario. En este un científico y su familia luchan por la supervivencia.
Para Yanagihara, la ficción especulativa es la forma en la que los seres humanos pueden lidiar, reflexionar y, quizá, encontrar respuestas a los problemas que lo aquejan en el presente. Imaginar el futuro o reescribir el pasado permiten a la mente andar caminos que pueden bifurcarse.
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Hay un viejo dicho budista que dice que cuando hablamos del presente, realmente estamos hablando del pasado. De forma tal que si hablamos del futuro, seguramente de lo que estamos hablando es del presente. Yo pienso que todo libro que se ambienta en el futuro, en el fondo está hablando de las inquietudes y preocupaciones del presente.
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De forma tal que cuando uno escribe un libro de ciencia ficción, en el fondo está hablando de los miedos del presente. Y esto es de lo que más nos preocupa y no sabemos resolver. En concreto en mi libro lo que trato son tres ramas del terror: el totalitarismo, los problemas climáticos y de la enfermedad. Y eso es lo que a mí me preocupaba y tenía en mente cuando lo comencé a escribir en 2018. Cosas que se han acentuado enormemente con el paso de los años”, comentó la autora en un acercamiento virtual con los medios al que Zócalo tuvo acceso.

Tres terrores
El país que Yanagihara escribió y en el que viven son, a su vez, el mismo y otros. Uno en el que las ideologías terminan por dar paso a los terrores que ya nombró, y en el que todos tienen que ver con la pérdida de la libertad. Si bien el libro comenzó a escribirse durante 2016, hay un aliento de los sucesos posteriores como el gobierno de Donald Trump, la toma del Capitolio de Estados Unidos por nacionalistas y, claro, la pandemia de Covid-19, cosas que sin duda impactarán el curso del país del norte, y que en cierta medida provocaron una reflexión en la autora.
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Lo que realmente yo me planteaba era preguntarse si en realidad la idea de libertad personal, no contradice acaso la idea de la libertad nacional. Es decir: cuando nosotros adoptamos una postura o decidimos hacer algo, ¿acaso esto niega la libertad de los demás o la potencia, la empodera, como nación?
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En los últimos 20 años, Estados Unidos ha tenido dos retos que han marcado la historia. Uno de ellos han sido las Torres Gemelas de 2001, y el otro ha sido la crisis nacional del Covid. Entonces, después del atentando de las Torres Gemelas, se plantearon un serie de leyes, se pusieron en marcha un serie de políticas y si echamos la vista atrás, ¿qué aspecto tienen desde un punto de vista histórico?, ¿hasta qué punto esto ha reforzado nuestras libertades? Y lo mismo veremos con el Covid, aunque esto último tendremos que esperar 20 años para ver hasta qué punto las leyes adoptadas por el Gobierno, fueron las adecuadas o coartaron más las libertades”.
Entre esos está la censura de algunos libros en Estados Unidos. El más reciente Maus, cómic de Art Spieglman. Para la autora, esto “no deja de ser simbólico, porque cada vez que se prohíbe algo, siempre sale el tiro por la culata, prohibir un libro lo único que va a hacer es promocionarlo en cierto modo, porque va a despertar interés sobre todo en los jóvenes, que van a canalizar su rebeldía a través de querer leerlo. Si bien desde un punto de vista político sí que es peligroso e inquietante, desde un punto de vista práctico no tiene ese tipo de efecto”.
Esperanza humana
A pesar de las atmósferas en las que la opresión, la enfermedad o los desastres climáticos están presentes y forman parte del escenario con el que se refuerzan los dramas internos de sus personajes, la también editora del The New York Times, define su libro como esperanzador. Al Paraíso es, pues, una novela sobre la capacidad de sobrevivir.
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La novela pienso que es esperanzadora, porque realmente es un testimonio de la resiliencia individual, del ser humano, de la capacidad que tenemos para que independientemente de la situación en la que nos encontramos, política, social o del tipo que sea, la capacidad que tiene el ser humano de seguir adelante, lo que es la naturaleza, la esencia humana, que ningún Gobierno podrá demoler jamas. Entonces es cierto que si bien no es optimista con el aspecto actual de Estados Unidos, sí que es una novela optimista con respecto a la capacidad de los estadunidenses”, concluyó la finalista del Man Booker Prize, el National Book Award y ganadora del Premio Kirkus.
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