Las expectativas irracionales-.
Las apariencias no engañan, lo que engañan son las expectativas…
Me parece tan certera la frase… “No vemos las cosas como son, sino como somos”, y es que todo se origina desde nuestros pensamientos o también suposiciones.
Las expectativas surgen cuando suponemos acerca de lo que creemos que debe de ser, en base a lo que nosotros hemos sido educados o que desde nuestra historia personal pensamos que es correcto.
Toda expectativa nos aleja de la realidad y nos lleva a la frustración.
Cuando algo no sucede o no encaja como pensamos, es cuando se genera esa incomodidad o sufrimiento.
Es inevitable no esperar
Es inevitable no tener expectativas acerca de algo o de alguien.
Es inevitable no tener expectativas incluso de nosotros mismos.
Y la realidad es que todos creamos historias…
De las cosas, de las personas, y también de las circunstancias…
Creamos y nos creamos una narrativa, que en ocasiones nosotros nos compramos.
Y la realidad es que cada quien vive y se vive, en una historia distinta… con un contexto diverso y en una realidad desconocida pero en ocasiones impensable para nosotros.
Alejandro Santafé decía “Esperamos tanto que los demás sean como nosotros deseamos, que nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son. No son las personas las que nos decepcionan, son las expectativas que tenemos de ellas, las verdaderas causantes de todas nuestras desilusiones”-
Pocas veces nos cuestionamos como las expectativas influyen en nuestro bienestar y en nuestra calidad de vida. Qué tanto afectan positiva o negativamente en nuestras relaciones. Pero… ¿Cómo influyen?
Influimos y nos influyen las expectativas: mías, tuyas y/o de otros.
Actuamos de manera consciente o inconsciente como parte de un grupo o de una estructura. Desde pequeños somos bombardeados de cómo debería de ser nuestra vida, y nos abocamos aeseideal. Y es que la decepción no la produce un comportamiento inadecuado, sino la falsa expectativa que uno se hace de la situación.
Toda creencia forma y construye una expectativa
Las expectativas influyen en cómo nos relacionamos con los demás y en la autoimagen. El problema es cuando nos aferramos a “cómo” deben de ser las cosas o las personas, o nos parece inaceptable e incomprensible el comportamiento. Encerrarnos en esas pequeñas posibilidades, es encerrarnos en nuestras expectativas, y encauzar un camino de frustraciones y decepciones.
¿Quién dice que esto debe de ser así?
¿Dónde está escrito que esta persona ha de darme, tratarme, etc…?
¿Me sirve para algo pensar que el mundo está obligado a darme o a ser así?
No podemos cambiar el proceso de cada cosa. Dios también tiene sus tiempos.
También hemos de aprender a manejar y soltar que no todo es como yo deseo que suceda, cuando yo deseo que suceda. Dios también tiene sus tiempos.
Para dejar de vivir con expectativas irracionales, te invito a que…
Anotes en un papel to- das tus expectativas, hacia ti mismo, los demás y el mundo y ve modificándolas. Identifica qué cosas deseas soltar y ya no te sirven.
Ve hacia adentro y trabaja en ese amor propio y aceptarte tu. Si te aceptas y te quieres, te será más fácil aceptar las diferencias y dejarás de mirar sin juicio.
Acomódate en el lugar desde el amor. No te tomes las cosas personales. No es contra ti, no es porque no te quiere, no es porque quiere herirte… simplemente esa persona no eres tú.
Identifica qué emoción se genera en ti y de dónde viene ese deseo de controlar personas o situaciones.
Antes de darle cabida a los pensamientos de juicio intenta este pensamiento… “me gustaría, pero quizá no sea así y tampoco lo necesito…”, “no tendría el otro que hacer o darme, porque muy probablemente no se le ocurriría…”
Jodi Picoult decía, “Hay dos formas de ser feliz: mejorar tu realidad o bajar tus expectativas.”
Vive sin falsas expectativas. Suéltalas cuando resuenen en tu mente,
Busca fluir ante esos pensamientos que te limitan o te llevan al juicio.
Recuerda que cuando vives esperando que la vida funcione como tú quieres, que las cosas salgan como a ti te gustan o que los demás te traten como crees que mereces, en realidad estás siendo esclavo.
Esa espera es ser esclavo.
No esperes nada de nadie, espéralo todo pero solo de ti mismo.
Más sobre esta sección Más en Coahuila