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Reflejo de amor y dedicación

  Por Aracely Gallegos

Publicado el martes, 10 de mayo del 2011 a las 14:00


Si hay algo que tienen en común las madres del mundo es el cariño incondicional hacia los hijos

Saltillo, Coah.- Una espera de nueve meses y la angustia de vivir un parto son sólo el principio de toda una vida dedicada a dar amor, esperanza, sacrificio, cariño, comprensión y cuidados.

Es por ello que hoy, como cada año, celebramos a las mamás. Esas guerreras que, sin importar hora o fecha, siempre están cerca cuando más se les necesita. Para una madre la vida no siempre es fácil; no significa estar sobre un lecho de rosas, donde todo es maravilloso: se ríe y se sufre.

Para la Iglesia católica el mes de mayo tiene un sentido muy profundo porque para los fieles la figura de la madre siempre es trascendental y debe ser reflejo de la vida de la Virgen María, afirma el sacerdote Héctor Raciel de León.

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“La madre es un reflejo del amor y la misericordia de Dios”, agrega. El presbítero afirma que en el mes de mayo recordamos algo que deberíamos tener siempre presente, que es la gratitud hacia el ser que nos cuidó, que nos dio la vida, la formación y educación que tenemos. “Este festejo nos hace pensar en la Santísima Virgen María que es modelo de mujer, madre, esposa e hija y nos remite a aquella que vela, que nunca se desentiende del fruto de sus entrañas”, dice.

DOBLE PAPEL

Un ejemplo de esta lucha y entrega que muchas madres libran cada día es María del Carmen Molina Corral, mejor conocida como “Yolis”, un sobrenombre que desde chica le puso su mamá, “y así se le quedó”. Ella es, desde hace 23 años, pepenadora en el relleno sanitario de Saltillo y con esta actividad ha logrado sacar adelante a ocho hijos, cinco biológicos y tres “adoptados”.

El hogar de “Yolis” es uno de ellos; desde hace varios años ella está separada de su pareja, y eso la orilló a ser padre y madre, labor que ha cumplido a cabalidad.

“Es un don que Dios nos da y hay que salir adelante”.

El arduo trabajo de todos los días le ha permitido darles casa, vestido, alimentación y sobre todo educación, pero no sólo la de la escuela, porque todos han tenido la oportunidad de estudiar carreras técnicas o profesionales, también la de valores y principios que se enseñan en la casa. Ella afirma que la decisión de acoger como propios a tres muchachos que no tenían ningún parentesco con ella no fue difícil, simplemente los amó igual que a Alef, Zain, Rochat, Josué y Azael, sus hijos biológicos.

“Yo no los quería ver solos en la calle como pandilleros o drogándose; tuve la oportunidad de apoyarlos y simplemente lo hice”.

“Yolis” explica que José Cruz, Alicia y Deisy, sus hijos “adoptados”, eran de unas amigas que fallecieron y, sin dudarlo, ella asumió su cuidado, pues eran amigos de sus hijos y los conocía desde niños.

“Al verlos solos me quise quedar con ellos para no verlos batallar, no los adopté legalmente, pero siempre han vivido conmigo, ellos me apoyan mucho y salimos adelante todos juntos”.

“Ha sido una experiencia muy hermosa, de mucha satisfacción ahora que los veo grandes, trabajadores, ya con hijos, y porque veo que van por el buen camino que siempre traté de guiarlos”.

UNA VIDA DE ENTREGA

A sus 85 años, doña Nicolasa Lugo Hernández le da gracias a Dios por darle la oportunidad de seguir al lado de sus seis hijos, dos mujeres y cuatro hombres, junto a quienes ha pasado grandes momentos de felicidad.

Ella se casó a los 22 años con el señor Aurelio Torres Nájera, que falleció hace varios años, pero la dejó en manos de sus tesoros más grandes: sus hijos, nietos y bisnietos. “Le doy gracias a Dios de que todavía me tiene junto a mis hijos y ellos también están muy contentos de que todavía estoy aquí”.

Para doña Nicolasa ser madre es una bendición muy grande porque sus hijos Rosa, Francisco, Juan, José, Julián, María del Pilar le han dado el privilegio de ver crecer su familia y rodearse de nietos y bisnietos.

“Sí fue difícil criar seis hijos, pero como quiera Dios nos dio licencia de aguantar y salir adelante con ellos”, dice doña Nicolasa.

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