Arte

Publicado el lunes, 2 de noviembre del 2020 a las 07:59
Ciudad de México.- El futuro, este fue el tema central en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), que este año llegó a su edición número 40, e imaginarlo en medio de la pandemia por Covid-19 representó un verdadero reto para Guillermo Quijas, su director, así como para todo el equipo que hizo posible su celebración, y que a partir de un análisis de sus números tuvo un satisfactorio cierre el pasado viernes.
En sus 40 años de vida la FILO se llevó a cabo por primera vez, totalmente, en modalidad virtual, a fin de mantener las medidas de seguridad que los tiempos actuales requieren. Con 150 eventos, alrededor de 300 participantes, 45 expositores, más de mil 500 títulos, 15 mil ejemplares, 30 editoriales independientes nacionales, cinco editoriales oaxaqueñas, y una Red de Librerías Independientes, esta Feria ahora será encaminada a su siguiente edición, pero imaginarlo, según su director, implica considerar la total incertidumbre que puede llevar a ajustar los planes.
En entrevista con El Universal, Guillermo Quijas adelantó que a partir del cierre de esta edición de la FILO comenzarán a diseñar la celebración del próximo año. Señala que le gustaría que se explorara el tema ambientalista, y aunque aún no tienen certeza del modelo Feria que realizarán, imagina que para 2021 podría suceder con un modelo híbrido, con eventos presenciales si la realidad así lo permite, considerando que con las plataformas digitales se pueden alcanzar otros tipos de públicos, como esta 40 edición a distancia les permitió aprender.
“Llevamos más de 700 mil reproducciones de los eventos, y se han establecido diálogos con distintos usuarios de redes. Estamos contentos con los números, pero también es interesante comprender qué tipo de interacción sucede en la virtualidad, y los retos que esto nos deja”, declara. Uno de los mayores desafíos que menciona Guillermo Quijas es la comercialización de libros, pues subraya que no se compara, “y no se comparará jamás”, con lo que se puede vender en una Feria presencial. “La dinámica de búsqueda del lector que mira los libros y decide la compra no se compara, pues por mayor esfuerzo digital que se realice para esta parte comercial en las plataformas digitales, este no ha de llegar ni al 15% de lo que se puede lograr en un evento presencial,” explica.
Una FILO inédita, completamente virtual, como la que se desarrolló del 17 al 30 de octubre fue un ejercicio muy emocional, reconoce Quijas, pues la interacción fue particularmente distinta.
“Si bien puede considerarse ‘fría’ —distante—, con un dispositivo de por medio, con el paso de los días nos dimos cuenta que la respuesta del público tuvo una cálida recepción entre los autores, entre nosotros como participantes”, describe. Quijas se observa optimista ante la realidad que obliga a adaptarse a nuevas normalidades. Incluso, agrega que otro de los aprendizajes que les regaló la decisión de desarrollar esta Feria del Libro a través de plataformas digitales fue reconocer que este evento es flexible, capaz de ajustarse al tamaño y al momento que vive.
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