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Olvidados en la oscuridad del desierto

  Por Javier Flores

Publicado el lunes, 15 de febrero del 2010 a las 16:00


El ejido San Francisco de los Desmotes se resiste a morir y a pesar de que la pasada administración municipal

Ramos Arizpe, Coah.- El ejido San Francisco de los Desmotes se resiste a morir y a pesar de que la pasada administración municipal les prometió la electrificación (incluso existen mantas y una barda pintada en la que se da por concluida la obra con una inversión de 1.3 millones de pesos), las 11 familias que habitan este poblado no pierden la esperanza de disfrutar de la luz eléctrica en un futuro.

Para llegar a San Francisco de los Desmontes se requiere por lo menos de hora y media de viaje por un camino de terracería en muy mal estado. Ese es otro de los grandes anhelos, un camino digno que los conecte con la civilización.

“Sólo dejaron un poste y nunca pusieron el cableado; además, desde hace más de tres años se empezó un nuevo camino que nos llevaría a Higueras y nos ahorraría mucho tiempo, pero nunca se terminó”, dijo Eulalio Pérez Puente.

Las mujeres se suman al reclamo y pidieron que se les cumpla lo que hace muchos años se les
prometió.

“Queremos la luz, la pasamos a obscuras con lámparas de petróleo, pero si hasta lo pusieron en las paredes que se había terminado, porque no se nos cumplió”,
reclaman.

En este poblado, rodeado por los cerros El Rayón, Las Coloradas, El Huevo y Cerro Gordo, las familias subsisten del tallado de lechuguilla, actividad que realizan las generaciones pasadas ya que los hijos de quienes a ello se dedican han decidido estudiar y emigrar a la ciudad para tratar de encontrar un mejor empleo.

“Aquí llegamos a vivir hasta 47 ejidatarios, ahora sólo quedamos 17 y las familias se continúan yendo a la ciudad para que estudien sus hijos, pero los que seguimos aquí queremos la luz y un camino mejor”, agregó Inocencio Pérez Guardiola, quien dijo ser hijo de los primeros hombres que llegaron a poblar este lugar, hacia 1918.

Pero el enojo es el mismo en cada hogar campesino, la luz, porque dicen que la obra se dio por terminada en los papeles oficiales, cuando a ellos nunca les llegó el beneficio.

Aquí los hombres aseguran que trabajo no les falta, y aunque el tallado de lechuguilla es duro y las ganacias son pocas, es la actividad que les da para comer; sin embargo, están cansados de que a San Francisco de los Desmontes no llegue el progreso, si es que eso significa contar con obras para dotarlos de luz eléctrica.

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