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Publicado el martes, 6 de abril del 2010 a las 04:45
México, DF.- Con el fantasma de la deuda y la crisis a cuestas, México mantuvo un déficit público de 2.3% en 2009, pero eso no evitó que fuera el país del mundo más golpeado por la crisis del año pasado, cuando el PIB de nuestro país cayó 6.5%.
Para México está bien mantener un déficit bajo, pero en momentos de crisis, México pudo haber hecho mucho más sin meterse en problemas”, sostuvo Eugenio Gómez, profesor de Entorno Económico del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).
Para el académico, nuestro país se colocó en el extremo, pues con un déficit bajo no logró contener el impacto sobre el crecimiento económico.
“México está en el otro extremo, se metió en una crisis fortísima y prácticamente no hizo nada”, afirmó Eugenio Gómez, quien afirmó que la deuda pública de México en 2009 fue de 42.6%, un nivel que pudo estirarse más. Nuestro país pudo aspirar a tener hasta 45% en este indicador, sostuvo.
Sin embargo, “estamos asustados por las crisis anteriores, no queremos saber nada más de deuda”, dijo el profesor.
Presiones sobre finanzas públicas
A pesar de cuidar su deuda pública, México no está exento de presiones en las finanzas públicas, de acuerdo con José Luis de la Cruz, economista del Instituto Tecnológico de Monterrey.
En México, lo reflejado por la deuda externa está capturado por pasivos contingentes, donde estaban pidiregas, pensiones y bancos en desarrollo, precisó el académico del ITESM.
“Cuando sumamos la deuda con pasivos contingentes, el tamaño de lo que el gobierno tiene que hacer frente se acerca a 100% del PIB de México”, dijo De la Cruz. “Esto presiona a las finanzas públicas y por eso el gobierno insiste en aumentar la recaudación fiscal”.
Sin embargo, la ventaja de México es que las autoridades sí contabilizan que la deuda ha venido creciendo a lo largo de los años, pero en un momento de urgencia habrá necesidad de corregirlo, “aunque no es porque el problema pueda estallar”, declaró De la Cruz.
“Lo que queda claro es que si seguimos con patrones de crecimiento bajo y suben las tasas de interés, esto puede acelerar el proceso, presionar a las finanzas públicas y presionar al país”.
“Sin reformas estructurales, cada vez una mayor parte del gasto de gobierno se destinará a pago de pasivos contingentes”, lo que provoca que incrementen los impuestos y los precios de los combustibles, disminuyendo los recursos que los mexicanos tienen para consumir, explicó el investigador.
Advirtió que una vez recuperada la economía de Estados Unidos, la reserva federal estadounidense (FED) aumentaría las tasas de interés, lo que presionará a las finanzas del país.
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