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Misofonía: qué es y por qué se vincula con la ansiedad y la depresión

  Por Grupo Zócalo

Publicado el sábado, 22 de febrero del 2025 a las 10:09


Un estudio reciente revela que la misofonía está vinculada genéticamente a trastornos como la ansiedad, la depresión y el TEPT

Ciudad de México.- La misofonía, una condición que provoca reacciones intensas de incomodidad frente a sonidos cotidianos como el masticar, respirar o roncar, se ha reconocido más ampliamente en los últimos años. Sin embargo, el alcance de este trastorno parece ser mayor de lo que se pensaba anteriormente.

Un estudio reciente, publicado en 2023, ha revelado que las personas que padecen esta afección no solo experimentan respuestas emocionales extremas a estos ruidos, sino que también podrían estar vinculadas genéticamente con trastornos psiquiátricos comunes, como la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

El psiquiatra Dirk Smit, de la Universidad de Ámsterdam, lideró una investigación en la que analizaron los datos genéticos provenientes de varias bases de datos, como el Consorcio de Genómica Psiquiátrica, el Biobanco del Reino Unido y 23andMe.

El equipo encontró que las personas que se identificaban a sí mismas como misofónicas presentaban una mayor probabilidad de tener genes relacionados con trastornos psiquiátricos, además de experimentar tinnitus (un zumbido constante en los oídos). Los hallazgos sugieren una conexión entre la misofonía y el tinnitus, dado que ambos trastornos parecen compartir factores genéticos.

Este estudio también identificó una relación con el TEPT. Según Smit, los genes asociados con una mayor predisposición al estrés postraumático también podrían influir en el desarrollo de la misofonía, lo que sugiere que ambas condiciones podrían compartir un sistema neurobiológico común.

Aunque esto no significa que los mecanismos biológicos detrás de estos trastornos sean exactamente iguales, los investigadores destacan que el vínculo genético podría abrir la puerta a tratamientos similares para ambos.

Internalizar la angustia

Investigaciones previas ya habían sugerido que las personas con misofonía tienden a internalizar su angustia, lo que significa que no siempre expresan abiertamente su enojo o frustración ante los ruidos molestos.

De hecho, los estudios han demostrado que los individuos con misofonía pueden experimentar sensaciones de culpa, soledad o neuroticismo cuando se enfrentan a sonidos que desencadenan sus reacciones. La irritación y el enojo no siempre son las únicas respuestas, sino que también puede haber un componente emocional profundo asociado con la sensación de no poder controlar las reacciones ante estos sonidos.

Un hallazgo del estudio de Smit y su equipo fue la menor prevalencia de misofonía en personas con trastorno del espectro autista (TEA), quienes, en general, tienen una mayor sensibilidad al ruido.

Esta observación llevó a los investigadores a sugerir que la misofonía y el TEA podrían ser trastornos independientes en términos genéticos, a pesar de que ambos implican respuestas inusuales a los estímulos auditivos.

Esto abre la posibilidad de que existan diferentes tipos de misofonía, algunos de los cuales podrían ser el resultado de experiencias emocionales negativas asociadas con ciertos sonidos, como la ira, y moderadas por rasgos de personalidad como la preocupación o el neuroticismo.

Los datos del estudio, sin embargo, provienen principalmente de poblaciones europeas, por lo que los resultados podrían no ser aplicables a otras etnias o culturas.

El estudio también sugiere que, en el futuro, las investigaciones podrían centrarse en cómo las características genéticas y los factores emocionales podrían influir en la sensibilidad a los sonidos. Los investigadores esperan que, a medida que se profundice en el conocimiento de los mecanismos biológicos detrás de la misofonía, se puedan desarrollar tratamientos más efectivos para quienes sufren esta condición.

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